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sábado, febrero 19, 2011

Temo y amo



No pude ver el borde de tu falda.
El siempre eterno enemigo del hombre,
venció mi gran sueño.
No sé porqué les temo,
¡Si es que las amo tanto!
Bravura salvaje, hondos misterios,
ricos tesoros... Inmenso padrote.

¡Devorador de hombres!
Bello espejo del cielo,
que una vez acarició mis carnes
despojadas de vergüenzas
(cuando aún era joven).
Cuando aún era joven 
volveré temeraria,
y atada al desafío,
¡Mojaré en él mis pies!

©Rufina 

jueves, febrero 17, 2011

A ese Amor


Cuando intento entender cosas... ¡me rebelo! Reniego, enfurezco, y esa parte humana tan dañina que todos llevamos dentro sale a flote y duele. ¡Duele profundamente!
Posiblemente, el solo hecho de haberte hecho partícipe de mí, me hace sentir a veces algo 'acorralada', porque he sentido el deseo de ocultarte hechos (muchas veces por no herirte), pero termina ganándome el amor... y el amor que yo siempre he conocido, para bien o para mal, es el siempre lleno de verdades y especialmente lleno de luz, con todas sus consecuencias.
No hablo del amor como lo conoce todo el mundo en el contexto afectivo, emocional o carnal... sino de ese amor que hemos aprendido a sentir y a compartir casi sin darnos cuenta y que surgió de la inmensa necesidad de simplemente ser nosotros mismos, con nosotros mismos, en nosotros mismos, y de la terrible agonía de no tener quién recibiera lo bueno de nosotros, ni nos reciprocara sin engaños y miedos. Muchas veces me refiero a ese amor como único sé y sabe todo el mundo, utilizando vocablos aprendidos con definiciones específicas y maleadas. Más, no es así de la única manera que lo siento, y no es así la única manera de sentirlo. Es casi inútil de explicar por lo invariable y muy difícil de asumir por lo inmenso.
Hablo de ese amor que de alguna manera ha logrado que poco a poco aceptemos nuestras debilidades haciéndonos más humildes; que ha ido limpiándonos de las amarguras, del abandono y la absoluta tristeza. Ese que ha permitido que contemplemos el mismo horizonte desde otra perspectiva. El amor que ha roto barreras de tiempos y espacios para hacerse presente en la ausencia; el que ha dejado sueños en los vuelos del alma; ese que nos confronta con nuestros miedos y nos permite expresar las realidades como las percibimos y a asumirlas como son. El que se muestra abiertamente, que se lee en nuestros rostros, en nuestra mirada y se escucha en nuestra palabra, en el castañeo de nuestra risa, en la pureza de nuestras lágrimas; el que ha creado en nuestras mañanas nuevos colores de luz y en nuestras tardes recién nacidos atardeceres. Ese que espontáneo y honesto nos celebra un logro, nos muestra una sonrisa, apoya alguna empresa, nos acaricia sin penas, nos consuela en la derrota... ¡Nos llora una decepción! ¡Nos llena de compasión!
A ese amor me refiero y no a otro... El que me gana por entero, vertical, fiel y transparente; cómplice de travesuras, fuerte, cruel, tierno, sublime, verdadero... soñador, turbio, suave, engañoso... ¡Humano! ¡Divino!
Ese amor que es parte de nuestra naturaleza aunque le neguemos. Ese amor que gana por conciencia y por justicia... ¡no por sentidos y deseos! ¡Ese es el amor que nos hace grandes! Ese que nos revela contra lo que no es y nos dirige a lo que necesitamos y merecemos irremediablemente, porque la Sabiduría de la Naturaleza no tiene espacios para errores, ni la Justicia de su Divina Humanidad servicio a lo necio; ni quereres a destiempo, ni sueños irracionales... ¡Ni para realidades inventadas!
Ese es el amor al que me refiero; el de entregas sin preguntas, el de cuidados sin medida, el de cariños profundos sin razones o esperas, el que me empuja a la dádiva alegre, no a la posesión obligada. ¡El que me ha dado muchas otras razones para vivir y me ha hecho tan humana que casi me torna divina!
A ese amor me refiero... ¡A ese! 

©Rufina

miércoles, febrero 16, 2011

Tránsito


 
Llegando al camino,  
le encontró desde el centro 
carcomido, alterado y gastado...  
Le había caminado tanta gente,
que sintió que su esfuerzo  
vencía al raciocinio y la verdad 
volaba  escapando a las manos.  

Tallados en piedras  encontró 
nombres, en las ramas resecas  
de milenarios troncos los trapos 
desgarrados que ardieron al viento; 
mil sueños en las huellas
de los que se quedaron.

Los desiguales pactos mostrados,
incomprensibles odios y vidas 
hechas polvo volvían a los tornos 
con una tierra nueva, 
de textura flexible, 
inventada herramienta
y con nuevas promesas.

Le había caminado
por siglos tanta gente,
que apenas sin mirarlos reconoció 
los nombres, uno en cada piedra,
y besando los trapos acariciaba
huellas que nunca terminaban.
Con una tierra nueva,
quimeras hechas polvo
y una alada verdad
apoyada en sus manos.

©Rufina


martes, febrero 15, 2011

Repeticiones


Había estado encerrado
en aquél pequeño espacio
con los gritos amarrados
 al pliegue de una cortina
en una falsa ventana.
 La promesa era razón
perdida en helada lluvia
las entregas sin futuro
soñadas en el cansancio 
de aquellas perdidas horas
cuando eran miedos al centro
sin alertar los sentidos,
y muchos se despedían
sin haberlo programado.
Al final la pasión
 encontraba luz en todo
lo que creía su cielo
de cal, de arena, de viento.
Estuvo encerrado así
y sin conocer salida
se negaba una mirada
 a las causas del despecho
y contra el pecho apretando
todas las lágrimas, todas...
En aquel pequeño espacio 
despidiéndose de muchos
con la razón por promesa 
y los miedos desde dentro
cielo, cal, arena y viento
y contra el pecho apretando.
Apretando contra el pecho
las lágrimas... Todas ellas.


©Rufina




lunes, febrero 07, 2011

Y tanto


No podemos negar nuestra Naturaleza, aunque querramos de alguna manera cambiarla.
La concepción de nuestras responsabilidades en los roles que nos hemos distribuido es tan diferente como nuestra visión de lo que debe ser, y buscando una reconciliación... sólo hemos tornado las cosas más difíciles. 
Nos hemos complicado inútilmente. 
Nos hemos alejado cada vez más, en el afán de acercarnos a buscar razones, entender verdades y a dar perdón. Nos hemos abandonado por egoísmo. Tenemos la culpa aunque nos neguemos, por querer ser fuertes sin saber primero que no es más débil quien tiene humildad... y se ha recrecido desmedidamente nuestro narcisismo. 
Hablando de géneros, el poder se mide a base de fuerza y de posesión, como si la diferencia fuera solo un sexo.
El machismo se ha impuesto por milenios, y aunque lo duro, alto, fuerte y erecto nunca permanece, y cuando cae el golpe es más fuerte, la pedante fama de su hegemonía aún prevalece, aunque no halla forma de parar a un muerto. A lo alto, fuerte, parado y erecto, el caer  lastima su ego de muerte. Pero hay contraparte: aquello que cual ciclo, se mueve redondo, creativo, constante, y valioso estuche destinado a guardar y retener el sagrado privilegio de crear vida.
No podemos negar nuestra Naturaleza, aún nos empeñemos en minimizarla haciéndola competitiva. Porque es ley de vida, así como el ciclo, que lo alto caiga y que lo redondo... pues...
¡Continúe rodando!

©Rufina 

Devastación



Es todo oscuridad.
Nada nuevo ha surgido de la espera de luces.

Devastó la tormenta.
Quedó el agua cubierta de muertos
y los vivos queriendo morirse.

Los que pueden se cubren los ojos
y los ciegos...
¡Han visto demasiado!

El agua nos ablanda como arcilla,
nos perdemos en las coladeras
mezclándonos en las cloacas 
con desechos
y mierda.

En esta oscuridad
no logramos encontrarnos.
 No sabemos si las luces llegarán a tiempo.
Seguimos esperando aferrados a la idea
de que sea la última vez
que se cubra el agua de muertos
y perdamos la vista.

 ©Rufina



Quieto



Totalmente abandonado, ignorado y perdido...
En un rincón se arrumba, sin dirección, sin ego.
¡Colmado de recuerdos el gran vacío de olvidos!
Pisoteado, sollozando, dolorido, herido,
sobre el pecho desnudo, lastimado en las batallas
que nunca fueron suyas, atesorando lo amado
y callado, en espera del necesario sosiego.
Reticente ante el miedo de lastimar a terceros,
tolera peroratas de lipotímeros ciegos
y resignado, solo, en medio de un profundo foso,
fortaleza inamovible disfraza su figura,
sustentando mil mentiras para seguir muriendo
en ese gag permanente que justifica el miedo
de darle frente a la vida y asumir la cordura.
Quieto como otro mueble escogido al antojo de otro,
convertido en el perfecto funcional complemento
al lugar que algún día fue fiel morada de sueños,
por inercia se ha tornado en patética tumba
de todos los futuros, de las vividas historias,
de honestos sentimientos, espontáneos sonrojos,
de aquella fortaleza que ante el descuido se arrumba.
Quieto, abandonado, solo, ignorado y perdido...
En un rincón dejado, sin dirección ni estima.
¡Colmado de recuerdos el gran vacío de olvidos!

 
 ⓒRufina
 

domingo, febrero 06, 2011

Fantasma



Guirnaldas brillantes adornan
sus cabellos hilados de plata.
Mágica visión perdida de noche,
la verde espesura protege su imagen.
Como un duende sale a buscar
estrellas y alegres danzantes.
Su figura viste una falda de rafia,
cintas coloridas y flores robadas;
se calza alpargatas y come ilusiones
de tiempos eternos que nunca le alcanzan.
Todos la describen, no la ha visto nadie
y escuchan sus pasos cuando llueve fuerte.
Dicen que en el rostro lleva la sonrisa
de quien no ha perdido ninguna esperanza,
y paciente espera que llegue la muerte.

Rufina


Te imaginé




Te imaginé como eres, niña de mis ojos.
Con el cabello oscuro, rizado y fino,
con tu carita suave de ojos vivarachos,
grandes, negros y dulces.
Con la inocencia hermosa al comenzar
la vida y la sonrisa plena, curiosita
y coqueta que enternece al más duro
y derrumba al más fuerte.

¡La niña de mis ojos que ya no es tan niña!
Los años te han formado, pequeña jovencita,
en el capullo tierno que promete
tornarse en la más bella rosa.
Te imaginé como eres, niña de mis ojos.
Fragante y pudorosa, aplicada 
y feliz de poder ser tú misma,
agradecer la vida y adquirir fortaleza.

Te pareces a Mami en muchas de tus cosas,
y tienes de tu padre la forma de la cara
el blanco de los dientes, los ojos y la boca.
Pero eres mi niña, la niña de mis ojos.
Tú, alma colmada de sueños
corazón compasivo y mirada franca.
¡La niña de mis ojos que ya no es tan niña! 

Esa de tan rebelde, aún tiene pataletas
y reta a la vida sin esperar mañana.
Te imaginé como eres, niña de mis ojos.
Orgullosa y humilde, luchadora, ambiciosa...
Amante de la vida, incansable estudiosa.
Mi niña de ojos negros, que parece muñeca...
¡aún si no se maquilla!


Casi


Sí, casi que me desdoblo, 
que me quemo, que gravito...
Casi que se desgarra 
esta carne donde habito
sin haberde expandido 
y sin saberse presente.
Casi que mis pies se alzan, 
que mis manos llegan prestas,
casi que el viento destruye
los prismas de la conciencia.

Sí, casi remonto mi vuelo 
y paro cientos de hijos,
casi se pierden los sueños 
y se fermenta el aliño
que adornó con sus perfumes 
mis días de adolescente.
Casi que no acomodo, 
que no me incita la aurora,
que no recibo si pido, 
que se secan las raíces...
¡casi que dejo ir los frutos 
que costaron una vida!

Casi que me estoy de pie, 
que no existen los ahora,
que me vuelvo a desdoblar, 
que mi cielo desvanece.
Casi, casi, me estremece 
el dolor de no encontrarme;
casi me abandona inerte, 
casi contamina el alma...
y entre ausencias y distancias, 
me hago algo cobarde.
Casi que al fin me sacudo, 
casi que abro los ojos...
casi que veo el camino 
sin luces de fantasía.

Sí, casi que no lo celebro 
por miedo a hacer el alarde;
casi que pierdo la llave 
para abrir los mil cerrojos
que convirtieron en noches 
lo que aún era de día.
Casi gravito y me quemo, 
casi ni siento, ni veo...
Casi que se caen las hojas, 
que se mueren mis raíces...

Sí, casi me consume el tedio, 
casi me mata el hastío,
hasta que casi me encuentro, 
y entre que pierdo y no pierdo,
empiezo a llegar tan cerca, 
que mi alma se resiente
cuando en el vuelo sin alas, 
casi soy algo más mío.

ⓒRufina - 2009


De igual manera




De igual manera

¿Quién permanece por gusto en la agonía
de conocer que el paso de los días
solo hará más vacía y más amarga
una vida de infierno con las largas
esperas en mil noches sin poesía?
¿No es el amor lo que sostiene
cuando el latido de las sienes
se hace más fuerte y doloroso
en cada encuentro tormentoso
soñando noches de placeres?
Y no es normal a todo el mundo
el amor que se vive sin tocarlo...
Pero es tanto el corazón y tan confuso,
que nada extraño es que profundo
se arraigue una ilusión para llenarlo.
Importante es que la muerte
mientras no existe una quimera,
desaparece al acto en el momento
de llegar a la vida quien nos quiera,
quien alivie el dolor de los tormentos
y se deje querer de igual manera.

ⓒRufina



Me dejaste



Me dejaste

Me dejaste colgando del relámpago ardiente
que provocó estampidas, espasmos de muerte,
tan cerca del cielo llegué en aquél momento,
que alcanzaba los astros aún sin pretenderlo
y mi boca colmaban de nubes los suspiros.

Casi llegaba, rauda, hasta el séptimo cielo,
cuando en medio de todo volvió la realidad:
se rompió el encanto, el placer compartido,
en el sueño, con llanto colmado de gemidos,
se resumían ansias, el dolor, el tormento,
en la inmensa tristeza de nuestra soledad.

Y me quedé colgada, tal vez desprotegida...
con la amarga y frustrante sensación de la ida
que provoca el a medias de este amor de los dos.
Sintiendo los espasmos interminables, fuertes
y el relámpago hiriendo con su fuego la piel
donde ya antes tus labios estuvieron besando
en ese viaje al cielo que empecé y no logré.

Casi llegaba, casi... pero vendrá mañana,
y estaré como siempre, esperando que llegues
a intentar nuevamente comenzar estampidas,
a alcanzar esos astros, a retener la vida
que amándonos logramos en sueños reinventar.
Ah! Estaremos mañana amándonos de nuevo,
imaginando encuentros, alimentando el fuego
que algún día sin duda... ¡podremos apagar!

ⓒRufina 

Otoño


Otoño

Se mueven, se revuelven,
Se mezclan, se alborotan...
¡Intento infructuoso el negarse a morir!
Ráfagas sacuden, tuercen y someten...
como si castigadas
se hicieran obligadas a la danza asistir.
De la nada acompañan
la lágrima de doncella...
acabada y la dura espera de la caída.
Se mueven, se revuelven,
se mezclan, se alborotan, se sacuden,
se tuercen, caen.
Castigadas se someten...
acompañadas por lágrima...
¡Obligadas, asisten a la danza!
¡Triste intento infructuoso el negarse a morir!
Frío muerte marchita la arrogancia.
Los ocres y morados rebeldes se resignan.
De la nada acompañan
la doncella acabada
y... la dura espera de la caída;
¡Para asistir a la danza!
No sin dejar de moverse,
revolverse, alborotarse, torcerse,
sacudirse, rebelarse, caer...
negarse, mezclarse, llorar castigadas,
someterse obligadas, y arrogantes...
¡Negarse a morir!

ⓒRufina


Sueño con Volver



Puente Viejo sobre el Río Grande de Añasco, Puerto Rico
"Donde los dioses murieron"


Sueño con volver

Sueño con volver, igual que todos...
a aquellas peremnes líneas de montañas,
a las aguas termales de mis playas,
al dulzor de la sombra de mis palmas...

Sueño con volver y oler la tierra
que la lluvia golpeó inmisericorde
en las tardes naranjas de horizonte,
en las mañanas blancas de esperanza.

Y volveré a comer de los frutales,
caminando los riscos florecidos;
y volveré a llenarme los pulmones
del eterno cantar del claro río...

Sueño con volver y no me muero
sin rodar las arenas bien doradas
por el sol, astro eterno de colores,
que comadrea prismas en las charcas.

Y volveré a dormir en la frescura
de la cuna de hojas del gran árbol,
que una vez escuchó de mis silencios
y arrulló en sus raíces mi cansancio.

ⓒRufina

lunes, enero 31, 2011

Es momento



Ha llegado a revolverse, empujar,
rasgar carnes, destrozar el lugar
donde estaba nutriendo la conciencia
en silencio escuchando quejas,
absorbiendo los gritos de tiempos
que le dejaron correr la sangre
para hacerse cada vez más grande,
                             más fuerte.

Tan pleno y agudo como debe.
Imposible detenerle, porque es parto 
de Era renovada dentro de los ciclos 
ignorados cuando nos arrebataron 
los milagros. Las esperas sobrevivían
para alargar lo inevitable.

Es momento, porque 
el crujir de huesos se escucha cerca, 
como hojas secas recibiendo pasos...
Pleno y agudo, indetenible,
como la Era misma renacida
en nutridas conciencias rasgando
las tinieblas del silencio impuesto 
que alguna vez escondió 
gritos milenarios.


©Rufina
1-31-2011




martes, enero 25, 2011

Y no escuchan...

Para el futuro, tus hijos 
vislumbran lo que han creído
el más noble de los derroteros,
la mejor salida,
la quintaesencia del honor,
del agradecimiento...

Hemos de echar las cuentas 
de siglos embebidos en sangre,
perdida la sapiencia
buscando en entrepiernas 
caminos a la nada 
donde no se mira a los ojos

y la nueva cimiente 
aprende a bajar el rostro,
a beber el llanto, 
reprimir conciencias,
acallar las quejas...
¡A tragar el grito! 


©Rufina

martes, enero 18, 2011

Hemos, para nada

No sabemos lo que somos.
¿Qué nos espera?
La imaginaria figura
que hemos inventado
falla a sus propósitos.
Nos movemos donde sabemos
han de vernos,
intentando ganar tiempo,
fingida indiferencia.

Total, para nada,
porque lo que es nuestro
es igualmente de otros... 
Cojeamos de la misma pierna;
penosos vestigios, remanentes 
de una historia que nunca
nos perteneció.
                       Somos lo mismo.

Nos buscamos doquiera,
                       no estamos.

Perdimos el propósito,
la figura, el tiempo...
Y lo que somos
es la más burda copia,
insípido residuo,
cúmulo de propiedades
de donde no sabemos.
Temer al dolor es inútil 
cuando no tenemos el remedio.

¿Qué nos espera? 
No hemos logrado escuchar.
Conviene esa confusa dualidad,
obtener lo que podamos
de dios y el diablo
hasta que reviente la burbuja,

nos enfrentemos a la realidad
de lo que no podremos ser,
con el propósito perdido
y una historia ajena.
Todos con lo mismo,
porque lo mismo es de todos.
Cúmulos de residuos dolorosos
esperando que algo resurja.


©Rufina

domingo, enero 09, 2011

Un punto y aparte en DE SALUD Y OTRAS COSAS

DE SALUD Y OTRAS COSAS

by Irely Martinez Montes on Sunday, 09 January 2011 at 15:45
Escrito por: César Mella (Cesarm2@codetel.net.do)
República Dominicana

Educación: ¿para qué?

Hurgando en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española encuentro que una de las acepciones del término educación es el de crianza.
¿De qué depende que un ser humano sea más educado que otro?
¿Por qué los reyes ponen preceptores e institutrices a sus proles desde el mismo nacimiento?
¿Es la educación un fenómeno netamente conductual que se basa en el volumen de conocimientos adquiridos?
¿Por qué, sea un rico o pobre, mucha gente dice ¡ese muchacho es una dama! refiriéndose a los hábitos y costumbres observados en un jovencito?
La llamada educación escolar, elemental y que va subiendo en grados, edades, destrezas y habilidades transmite competencias y costumbres, centrada en el acopio de conocimientos, habilidades y destrezas... pero eso no es todo.
¿Cuántos profesionales brillantes conocemos, pero que son gente grosera y de muy detestable comportamiento?
Estamos asistiendo, especialmente en la actuación de los adolescentes, a tendencias sumamente preocupantes en donde la relación entre libertad y castigo se confunde.
¿Hace falta un poco más de energía en la crianza?
¿Se hace necesario un poco más de miedo al castigo para controlar conductas indeseables?
¿Es que  están fallando los reforzadores psicosociales?, me refiero, por ejemplo al hecho de premiar desde la infancia las conductas deseables a fin de que se repitan o se fijen como hábitos del carácter.
¿Qué papel juega la moral, la fe, las religiones en el talante cultural y educativo de un joven en formación?
¿Cuál es el rol de las figuras ejemplares? Antes teníamos un abuelo o un tío que nos inculcaba cosas como: lustrar nuestros zapatos, limpiarnos las uñas, cepillarnos adecuadamente los dientes; el odio al tabaco; la prudencia con el alcohol y el respeto a los mayores.
Pero... ¿en dónde están esas figuras de identificación, casi siempre arrumbadas e irrespetadas? "Ese viejo está quedao" se escucha decir con frecuencia a un jovencito quinceañero refiriéndose a su abuelo.
¿Qué es lo que está ocurriendo?

Repasen estos comportamientos:
La forma de vestir.
Los estilos al sentarse.
La higiene personal.
El grado de educación sexual de niños y jóvenes.
El ritual de "pedir la bendición" a padres y otros familiares.
El respeto, en la tradición judeo cristiana, por el padrino, es decir, el ser humano que te bautiza en la religión.
La educación de hábitos ciudadanos: ¿cuánta gente tira desperdicios desde los autos a la vía pública?
El pedir permiso para pasar o el dar las gracias por un servicio.
El ceder el paso o el asiento en un autobús a una dama o a un envejeciente.
El uso del lenguaje hablado y escrito. En las conversaciones ya nadie quiere dejar al otro expresarse, para ello solo tienen que escuchar algunos programas de radio o seguir algunos entrevistadores en la tele.
El resultado final de ese hombre nuevo de que hablaba el médico argentino Guevara de la Cerna, es el resultado de la genética (herencia); la crianza hogareña impartida por figuras ejemplares; la educación escolar y universitaria y en fin toda la influencia de la sociedad, y dentro de ella, los medios de comunicación.
Ojalá que el todo social se regule, se reorganice y no solo se asigne el 4% sino el 100%  de voluntad política y decisión de todos... para construir un nuevo ser humano.


Un punto y Aparte

Cuando me casé con el que sigue siendo mi esposo y padre de mis hijos, hace la friolera de 25 años, me fue muy difícil acostumbrarme a muchas 'actividades' de las que yo jamás tuve idea.  Mi esposo es Dominicano y yo soy Puertorriqueña.
A pesar de lo parecidos que podrían ser nuestros estilos de vida, hasta cierto punto me ofendía la inconsciente desfachatez de las conversaciones, especialmente si en medio de una reunión familiar, a todo tipo de conversación se le añaden frases descaradamente gráficas sobre sexo y adornadas con un lenguaje totalmente soez e inapropiado.  A este punto me he acostumbrado a verlo como algo natural y a veces hasta aporto algo (si es que me toca), pero por experiencia puedo decir que estas 'costumbres' han llegado al punto de convertirse en mal hábito y algunas personas ni siquiera se dan cuenta de lo que dicen en medio de cualquier situación y frente a cualquier persona, independientemente de que la conozcan.
¡No saben las veces que se me ha caído la cara de vergüenza!

A mí me criaron en medio de muchos miedos, represiones y reglas de conducta que seguí hasta que noté que mucho de esas enseñanzas eran inútiles tabúes, y además limitaban mi crecimiento como ser humano.  No olvidé lo que aprendí, pero igualmente aprendí a desechar lo que me lastimaba. En la familia me tildaron siempre de "oveja negra", pues llegó un punto en el que no era capaz de asumir imposiciones, especialmente viniendo de mi padre y durante mi transición de adolescente a joven adulta.  Como Artista, y con un espíritu libre, no podía ser de otra forma.
Sé que luego de tantos años, muchos de los que me atacaban (y hasta los que me admiraban) han entendido al fin mi punto, pero eso no es lo mejor.  Lo mejor es que he mostrado a mis hijos lo bueno de lo que recibí, explicándoles que cuando las abuelas les hablan, deben ser tolerantes, comprensivos, pero sobre todo respetuosos, aunque decidan (ya son adultos) que ellas no tienen la razón y quieran discutirles.
Por parte de mi esposo, ha sido hasta más fácil mostrarles que hablar con convicción, refutar un tema con verdad y exigir sus derechos correctamente NO ES una falta de respeto, sino que al contrario, es la garantía de darse a respetar honrosamente.
No va a dejar de existir en mi vida el "ay, bendito", porque está intrínsecamente arraigado a mi identidad y a mi puertorriqueñidad, pero se le ha ido "fundiendo" el "¡Ofréscome!" (entre otros), para enriquecerlo y perpetuarlo en nuevas generaciones.
La educación y la formación académica son dos cosas totalmente diferentes.
Se refuerzan y complementan una a la otra, son parte integral del buen desarrollo de un ser humano, surgen de una misma base, pero son cada una responsabilidad de entidades sociales independientes.
La familia, núcleo de la sociedad, debe sentar las pautas para una educación formal, de manera que habiendo creado los cimientos, la formación académica pueda seguir construyendo sobre una base sólida e inamovible.

Irely

viernes, enero 07, 2011

Decima irreverente I


Es fácil ver las razones
de una intensión "altruista"
si no es primero en la lista
cumplirle a los electores.
Llamándolos detractores
hay miles desempleados,
los estudiantes frustrados
ante un gobierno fascista
que se entrega a la conquista
de grandes corporaciones.

Cómo es que esperan, señores,                    
que'ste asunto del estatus                              
lo resuelva un liderato                                    
que no conoce de honores.                            
Se han robado los loores                                
que algún día fueron de otro                           
creyendo tapar el roto                                     
de un presupuesto insensato,                         
están lamiendo hasta el plato                         
de grandes corporaciones.

Al margen de apreciaciones,
tienen la Universidad
como hediondo muladar
y escondite de ladrones.
Han abierto los portones
a toda suerte de mañas
y a nadie ahora le extraña
que hayan de pasarse lista
con el gobierno fascista
las grandes corporaciones.

Hay quien no escucha razones,

porque con todo y el ruido
siguen jugando al dormido
para dilatar gestiones,
y no les dan los cojones
para parar el abuso.
Por eso grito y acuso,
y al carajo con el puño,
mando al cabrón de Fortuño
y grandes Corporaciones.



©Rufina




Siempre Creo

Siempre creo

Mi abuela siempre decía: "Las que creen son las gallinas".  Todavía no entiendo qué significa exactamente el dicho, pero a este punto da igual.   
Como otras cosas, muchos de los típicos dichos de nuestros países van evolucionando para terminar siendo diferentes o simplemente desaparecer.  Felizmente nací y me crié en una familia tan extensa como diversa, donde algunos poseen el regalo divino de ese ingenio pícaro que es, hasta cierto punto, lo que nos mantiene a muchos conservando la cordura. Esto del lado materno.  Del lado paterno, la familia no ha sido grande, pero igualmente tiene lo suyo, con una historia "escabrosa" protagonizada por los bisabuelos, una tía-abuela que solo hablaba con refranes (cosa que de alguna forma hago también), y el único hermano de mi padre que finalmente se dejó vencer por el alcohol, a pesar de querer ser "escritor" y vivir apasionado a la lectura.  
Algo bueno debí haber heredado.

Para orgullo de nuestros mayores, hemos hecho una vida digna, siempre siguiendo caminos a metas definidas y sobre todo, atados a costumbres y tradiciones que muchos seríamos incapaces de violentar, aunque al igual que los antes mencionados "dichos", éstas también hayan evolucionado.  Claro que, como todo lo que compete a una familia numerosa, son muchísimos los desacuerdos y conflictos, dada la variedad de "puntos de vista", aunque "la sangre nunca llegue al río".  En algunos casos igualmente habrá de cambiar el propósito, el camino y hasta la meta final, pero siempre que el concepto de "somos una buena familia" se conserve, lo demás hasta tomará un segundo plano en importancia.
Estos días estuve jugando a "construir" un pequeño árbol genealógico y no fue mucho lo que pude obtener.  No porque hasta ahí llegue, sino porque desde ahí no conozco nuevos miembros.  Eso: "descubrí" que realmente conozco muy poco de la familia.

Simple y lógicamente, llega un punto en el que se pierde el contacto, cada cual tiene su vida, y se detiene el crecimiento numérico, porque los nuevos integrantes deciden no procrear, como ha pasado incluso con miembros de mi generación (a pesar del "no puedes quedarte pa' vestir santos", o "un hombre de verdad tiene mujer e hijos").  Aún debo terminar de añadir fechas, nombres, apellidos y demás, pero lo tomaré como parte de un entretenimiento que me apasiona y el día menos pensado estará (o no) terminado, y veré si de alguna manera "construyo" el árbol genealógico de la familia paterna casi "desaparecida".

¿Se han dado cuenta de todas las conclusiones a las que me ha llevado un proyecto que apenas comienza?  Sólo el asumir que (como todo en el Universo) la familia evoluciona, me ha dejado pensando que, siendo que la familia ha sido "el núcleo de la sociedad" por siglos, responsable de inculcar valores y criar miembros útiles, de calidad moral, profundos conocedores de un civismo básico y que igualmente perpetúen las enseñanzas, deberían los miembros de ese núcleo concienciarse de sus responsabilidades y cumplir con ellas hasta cerrar el círculo.  
Entonces me detengo y pienso que en realidad, de todos los "núcleos" que componen esta sociedad, ciertamente cada vez son menos los que se atreven a "agarrar el toro por los cuernos", y esa es una de las razones por las que hemos convertido nuestro entorno en el pequeño infierno que es, junto con la extrema división de clases sociales, sino que también de creencias religiosas.  "Tanto tienes, tanto vales", etc., etc., etc.  

Ha aumentado desproporcionadamente la violencia y la criminalidad, pero el pobre ya ni se preocupa porque no tiene nada que perder, y el rico vive en constante zozobra por temor a que le arrebaten lo que tiene. 
Lo primero se llama "indiferencia" y lo segundo "miedo".

¿Qué clase de vida estamos viviendo?

Si fuera a hacer un análisis sociológico, me complicaría la vida inútilmente, pues para el momento en que lo termine, tendría forzosamente que comenzar otro, y no soy socióloga ni nada que se le parezca.  Simplemente no puedo calzar los zapatos de nadie, por lo que mi intensión es más la de hacer un llamado a que intentemos "recuperar" lo que hemos perdido en el camino, comenzando por tradiciones que han sido penosamente "absorbidas" por la asimilación de una cultura impuesta por años, que ha invadido indiscriminadamente todos los aspectos de nuestra vida, comenzando por la disolución de la familia.  Sí, esa familia que es el núcleo. 

Nos hemos "acomodado" a una cultura que no nos pertenece y que ha socavado los cimientos de nuestra identidad como pueblo, hasta el punto de convencernos de que para sobrevivir tenemos que "venderle el alma al diablo".  

Bien dice el dicho: "Repite una mentira cien veces, y la habrás de convertir en verdad".  Pero, ¿no creen que más de tres siglos es demasiado?

A quienes sé la harán de contrapunto a este texto, debo aclararles que aprender de otros es saludable, siempre que los conocimientos que adquiramos no atenten contra nuestra individualidad.  Es muy cierto que "no es lo mismo llamar al diablo que verlo venir", así que concéntrense en hacer bien su trabajo y cumplir con la parte de responsabilidad que les toca.  Es la única manera de llamarnos dignamente BORICUAS.  Eso, si somos.


Ya está bueno de "creer en 'va a llover' cuando no hay ni barrunto".  Recuerden que "no es lo mismo lo que piensa el burro, que quien lo apareja", estar todo el tiempo "soñando con pájaros preña'os", querer "matar una chinche usando un guante de boxeo", porque "nunca falta un roto para un descocido" y no podemos permanecer "nadando contra corriente".
El consabido sistema político del "quita y pon" tan común en muchísimos países, está comprobado que no funciona.  Entonces, ¿a qué insistir? ¿A qué le tenemos miedo después de tanto vivir sometidos?  Ya nuestro  núcleo familiar ha sido socavado y marginado, nuestra historia siempre ha estado amenazada, falta muy poco para que acaben de desaparecer algunas de nuestras tradiciones más hermosas, y la mayoría de nosotros nos hemos convertido en una suerte de seres automatizados, sumergidos en el espejismo de una comodidad y bonanza absurda que nos apabulla.  Esto sin mencionar el estado semi-agónico de nuestra conciencia.  Nuestra más terrible costumbre es querernos parecer a otros, querer vivir a un mejor nivel que otros, envidiarle la vida a otros, convencernos de las mentiras que nos venden otros.

La familia, entonces, tiene responsabilidad en ésto porque, ¿de dónde obtenemos la información con la que crecemos?  Todo lo que "sabemos desde niños" lo absorbemos de nuestro entorno, sin duda.  Las gracias celebradas durante nuestros primeros años, siempre son relativas a las repeticiones, y papá y mamá, felices... desconocedores de una realidad ignorada por miles de generaciones.  Igualmente, desde siempre nos han enseñado a competir con los demás, comparándonos: portarnos mejor, hablar mejor, tener las mejores calificaciones...  Al fin que la lista no termina.  Algunos llegamos a "descubrir" esto cuando ya somos adultos, aunque lastimosamente muchos no lo aprenden jamás.  Al fin que "para qué luchar, si ya no hay remedio".  Es ahí donde abrazamos la actitud acomodaticia y contaminamos a las nuevas generaciones con nuestra indiferencia e ignorancia.

¿Qué podemos esperar de nosotros mismos si no conocemos la manera de reivindicarnos?  ¿Qué, si cuando nos ilumina una verdad nos negamos a abandonar nuestra zona de comodidad?  La educación es indispensable, y es una de las cosas que más hemos permitido se deteriore.  Siempre creo que puede haber un mañana mejor.  Sólo tenemos de dejar de acariciar el gato a contrapelo.

Mi pueblo perece por falta de conocimiento.  Oseas 4:6


©Rufina
Irely Martínez Montes