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viernes, enero 18, 2019

Despertar 2

Despertar

La última nevada se ha tornado sol deslumbrante
que no pide permiso para invadir mi almohada.
Hiere los ojos que aún no abro,
toca mi rostro como caricia tibia,
tan intensa que no sé si lastima.

Afuera los ruidos hablan de llovizna evaporada,
de pasos ligeros y sorpresivo espanto.
Cada cosa cuenta una historia diferente
y cada niño, mujer u hombre,
tiene una manera diferente de entenderla.

La frágil capa de hielo acaba por desaparecer
y las flores agradecen la luz que la derrite...
yo no le di tiempo.
Mi rostro quedó igual.
                    Afuera los ruidos hablan.


©Rufina

Indescifrable

Indescifrable

Espanto o espejismo; 
la mano borró una sonrisa
entre vapor y humo,
quebrándose en el beso la voz,
el pecho en los suspiros...

Los labios se hicieron transparentes,
a sangre supo el llanto
en los brazos extendidos
que no gritaban urgencias.
Resucitar fue necesario.


©Rufina

Aquella noche

Aquella noche

Llovía 
y el opaco cristal de la ventana
miraba hacia la puerta de salida
sin saber si ibas o llegabas,
si podría sostenerte la mirada
o se haría pedazos, dolorido.

No sabía
si distraído escribirías mi nombre
en su gris empañada superficie,
buscarías de mi cuerpo el reflejo
en agónicas luces escondidas
o no te darías por aludido.

Llovía...
en la noche, se le hacía la espera 
más amarga en la estática quietud
que el húmedo frío-calor empañaba.
A la puerta de salida dirigía la mirada
sin saber si llegabas o te ibas...
si la mortecina luz de tonos grises
detrás de ti con dolor se apagaría.

©Rufina

Desconozco

El mudo vibrar de piel
llega hasta los huesos como garras, 
                        abriendo
                            rompiendo.

Insensible punzada de tiro certero
sin origen propio o definido blanco,
lacerando espacios, revolviendo hiel.
Su frío expande y su alcance hiende
invadiendo estancias, tumbando bisagras,
destrozando puertas.

Un temblor de labios
y ojos sorprendidos reconocen huesos
perdidos por miedo de tiempos lejanos,
                         recuerdan
                             llorando.

Rufina

Mentiras II

Mentiras II

Como flores secas se deshoja
haciéndonos más cortas las esperas,
pretendiendo dar tiempo al sin sentido
para curar rencores y congojas.

El olvido no se aferra a lo que se ama,
la espera seca al alma compungida,
la vida no sostiene tiempos idos...
desconoce el amor lo que sea suerte.

Adherida a un olvido que no existe,
una súplica se subestima adrede
en la oquedad de una inventada muerte

ignorada y perdida en el pasado;
quejarse no restaura las vivencias...
sufrir de ningún modo te hace fuerte.

Rufina

Sobrevivir

Sentada
frente a la puerta
que va a la calle
                     mira.
Hay brujas, bailarinas,
payasos, mimos y dragones
apostados en las esquinas,
asechando un cambio,
una tardanza, 
un descuido...
         -sobrevivirle al llanto-.

Sentada, 
bosqueja nuevos cuentos
en garabatos, sueños,
poemas, colores...
para construir 
cometas de ilusión
que surquen el cielo
y lleguen más allá...
¡más allá!

Papeles
son insuficientes;
los dragones, mimos y payasos
le ceden sus esquinas,
con color los cometas 
podrían ser divisados
desde mucho más lejos.
Surcan el cielo 
y más allá...
han logrado
volar sobre las nubes...
           -sobrevivirle al llanto-.

©Rufina

Dejaste escapar

Dejaste escapar todo:
la riqueza más grande,
la menos apreciada...
Lo que quedó
se expuso en almoneda,
siempre al mejor postor.

Eran tantos...
Como aves de rapiña 
sobre fétidos restos
peores que carroña.

No quedó ni el espacio
y tus huesos desnudos
se cubrían en sí mismos.
No guardaste recuerdos,
ni hiciste un relicario,
no lloraste a tus muertos.
No entendiste lo solos
que quedaban aquellos
desgraciados perdidos
residuos cuasi-hombres
que alguna vez serían.
Dejaste escapar todo:
la menos apreciada
de todas las riquezas,
el más grande recuerdo,
llanto desnudo, espacio,
los huesos descubiertos...
y acaso un relicario
que al final nunca fue.

Rufina

A tí

A tí

Hombre canción, 
llanto, dolor, esperanza, 
dulzura, veneno, fuego,
frescura, sabia palabra...
Tibio abrazo a los sentidos,
piel que estremece, ambrosía,
aliento que resucita...
¡Violenta pasión que mata!

A ti, hombre-universo,
     -en tu pequeñez oculta-
espontáneo, creador constante,
constructor de tus futuros, 
inagotable guerrero...
¿Qué será lo que te espera?
Luego de luchas, conquistas, 
aliento, llanto de muerte...

Cuando no esté la canción,
en tu universal grandeza
se haya secado la piel...
          ¡y se muera la palabra!

Rufina

Mentiras

Mentiras

No existen caminos nuevos, 
como no existen pasados.
Nadie ha escrito un libro
con final definitivo,
ni se ha llegado al lugar
donde termine el destino.

El cielo nunca fue azul,
las nubes no son tan altas,
nada es la eternidad
porque no la conocemos.
Caminos nuevos no existen
siendo que el ciclo de vida
siempre ha sido redondo
aunque neguemos la muerte
buscando nuevas verdades,
siempre hemos de caminar
sobre nuestros viejos pasos.

Rufina

Al fin

Al fin 
que no obtenemos 
nada
apilando los odios;
sino llenar el alma
con vanas frustraciones.

Si fuera posible,
juntando opiniones
destruiríamos murallas
a la muerte insensibles
para marcar espacios
donde se guardan huesos
manos,
ojos...
          ¡voces!

Terribles desacuerdos
serán el alimento:
carroña putrefacta.
Los buitres,
sobrevolando 
esperan
el reto de la lucha,
mientras sobre sus heces
se revuelcan
los asnos.

Rufina

Ella

Ella

Algo ruda, quizás...
musical y hasta violenta,
en un poema, un grito.
Longevos los sonidos
pueden hacerse nuevos
y las vetustas reglas
ofrecen aún la forma
para repetir mejor
lo que otros ya dijeron.

El vocablo que un día
se acomodó al desuso,
frente a un nuevo pacto
apenas se recuerda,
más, cual ala cercenada,
siempre queda un pedazo.

Evoluciona perenne,
trascendiendo todo idioma,
borra todas las fronteras
y llega hasta el quinto cielo...
Sobre piedra o papiro,
viajando cientos de siglos
generacionales voces
cantan constante versos,
honrando la palabra.

Rufina


Agostos de espera

Agostos de espera

I

La tierra exhala su bocanada vapor-fuego.
Se esconde.
Sobre la mesa una carta inconclusa
con huellas de dedos sudorosos
y en el pecho,
incontenibles temblores.

Las horas pasan lentas
esperando por el juego 
que quedó a medias ha tiempo
y no recomenzará.

II

Se despide el sol sin tregua derritiendo la piel.
Se reprime.
dejándole en la sombra
que le cubre por fuera...
y le mata por dentro.

Rufina



Andadas

Andadas

De repente se siente haber vivido al punto de que al parecer no hay sitio para emociones nuevas.   El descubrir se asume como algo adquirido y aprender es el folio que hemos completado.  Cuando llega el momento del nefasto cansancio, quisiéramos tener una honrosa salida 
o una excusa creíble al horror de fallarle a nuestros propios pactos.
De repente el apego a recuerdos lejanos lo descubrimos vano, sin propósito alguno, y de cara a la vida intentamos vencer las viciosas rutinas que creímos causantes de pequeñas victorias, dueñas incuestionables de alguno que otro fracaso.
Y se siente de pronto que al abandonar la inercia ganarnos la partida es común desafuero y normal consecuencia del final de los años; como si despedirnos de la vida  
fuera una pena enorme en lugar de una fiesta.  Al fin que quien despierta de esta cruel pesadilla (que es un enorme engaño), descubre en realidad que aún le queda camino... 
¡y no ha vivido tanto!

Rufina

Soy alli

Soy alli

Soy punto en el infinito,
sangre, cimiente, hueso, latido... piel.
En mis manos hay mil nidos 
y mis ojos visualizan
desconocidos futuros.

Yo, pasión temeraria,
sueño, montaña, raíz, 
vertiente, sol de horizonte y dolor...
      (cuando cala el adiós).
Soy mucho en la nada,
idealizo horizontes,
invento mañanas.
Caudal puro, camino y pasión.

Soy centro de mí misma
¡en la mitad de tu centro!

Rufina

Historia de un absurdo

Historia de un absurdo

El menudeo de miradas se hizo hábito 
en el pozo vecino al muladar donde sapos 
habían tenido que dejar de comer -mierda- 
Sus panzas parecían globos, por distendidas 
transparentes, brillantes, a punto de reventar.
                                      No se decía palabra.
Y no alcanzaban a entender lo acontecido. 
En lodo, musgo y hongo se iba desnudando 
el miedo a descubrirse, entre lluvia ceniza 
se oxidaban espejos, bisagras, cerrojos…
                                      No se decía palabra, 
                                      ni se miraban de frente.

Rufina

martes, enero 08, 2019

Amarrada



Amarrada

Una gloria inventada que no avanza
se frunce avejentada tu inconsciencia
comiendo del servicio la carroña
vendida como ambrosía de dioses
a la espera de verte en la agonía
que anticipa al apático exterminio
de vejada identidad que es deshonra.

Tanto has evadido tus verdades
que ni la sangre mueve tus sentidos
ni la razón maldice tu ignorancia
ni arriesgas combatir contigo mismo
conociendo tu norte retorcido.
Te has doblado a besar las garras sucias
del animal atroz que te amordaza.

Irely -Rufina
Añasco, Puerto Rico


Casi nada+





Casi nada

Tú, que tomas las palabras hechas
y las utilizas a conveniencia...
Que has logrado socabar los cimientos
de mi otrora admirada fortaleza;
me lees poemas que no escribes,
escribes palabras que no crees...
Tú me llenas de ternura con romance,
me endulzas el oído y desinhibes
mi mojigato ser con la promesa
de retener los sueños a mi alcance.

Tú que provocas la caída
de oxidados pedazos de armadura
que ya no tiene fin seguir vistiendo,
desde que has hecho espacio en esta vida
que hacía mucho cuidaba sepulturas
de esperanzas fallidas sin intentos.

Casi nada me has dado... ¡casi nada!

La ilusión del amor que es a destiempo,
el refugio a las penas y el sosiego
de esa entrega que suple las carencias;
el abrazo que entibia lejanías,
la ternura que acaricia con el viento;
tu risa, la razón de mi alegría,
la llenura del alma si te tengo.

Casi nada me has dado... ¡Casi nada!

©Rufina




sábado, enero 05, 2019

Se sabe*--



    Se sabe

               Que la lluvia secaba      
               sobre el metal expuesto.      
             Chirridos de madera      
               buscando su acomodo      
             en agónico llanto    
             la inercia absorbía   
             al centro del concierto    
           ignorando mañanas.
            Gritaban desespero.  


                No se escapaba aún   
           en sus rayos 
opacos 
             sobre espejo gris-agua
             miles duendes danzando
            celebran fiesta y huían.


              Las flores se cerraron  
              presintiendo cansancio  
                resigna desafuero    
            tornado en ley, impuso  
               inútil el desvivir.  
               Llegaron al cansancio    
                abandonando llantos      

              el espacio tendió   
              bajo nubes, y el cielo  
                   se llenó de luceros.      


Rufina



viernes, enero 04, 2019

Despertar -1


Despertar

Lejos de seguir abrazando ajenas tristezas
extendió los brazos a los tiempos en fuga 
ambientes fríos, opacos, remota esperanza.
Así, finalmente tendría la valentía
de rechazar a permanecer indiferente
estampado en memorias dadas al desperdicio.
Así, su cuerpo en movimiento proyectaría
el calor necesario, mantenerse despierto.
Dejaría de torturar el ardor en la piel.

Ya advertido, las brechas desaparecerían
abrirían caminos retomados y oreados
por mentes vivas, almas puras, cuerpos valientes
soltando amarras, rompiendo los estereotipos 
fulminando famélicos entes irrisorios
memes creados con la patética intención
de mantener los protagonismos engañosos.

Rufina 
1ro de marzo, 2016









Pavana para el otoño-




Pavana para el otoño


Las hojas caen.  Mojadas.
Horas perdidas se cuentan doble
los grises del cielo se reflejan
en espejos sobre el pavimento,
en cada inclinación del suelo
ángeles ciegos, entristecidos 

buscan sus rostros llenos de sueños rotos.

Todo transita sumido en ese
sopor que invita a buscar tibiezas 

en un cuerpo suave que se rinda 
con derroche al más loco desvelo
y tenga certeza de que al alba
                              no será el mismo.


Las horas se harán menos grises
hojas muertas romperán espejos 

los ángeles hallarán sus rostros
y colgados al vuelo de sueños
les abandonará la tristeza.

Los otoños...
están colmados de soledades.

©Rufina

octubre 2011