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jueves, noviembre 10, 2011

Notas rosadas


Surge la urgencia.
Dedos que hurgan cuerdas sensibles
entre las capas tibias
mojadas
suaves encantos.
Guitarra tierna que se estremece
al tibio toque que la estimula
con la paciencia de los que saben.
¡Gimen las cuerdas!
¡Late madera!

Dulces acordes
que funden manos
sangre
sudores
hasta mezclarlos en las tibiezas
que abren camino a la locura.
Notas rosadas
ejecutadas con maestría,
logran el cenit
en los albores de madrugada
cuando las capas
tibias,
sensibles,
de hojas mojadas suplen urgencias
y en los sudores de la armonía...
¡Late madera!

©Rufina


Danza y latidos


Danza y latidos

Comienzo calmado...
tanteando, calentando ambiente,
las manos se mueven constantes, graciosas,
de músculo y sangre se disfruta ritmo,
se anticipa clave.

Luego, el contoneo de un cuerpo
que presto responde y se entrega,
se mueve y se tuerce al compás de cuerdas...
sintiendo en las venas cada movimiento
en certero golpe de paso seguro
late fuertemente en las limpias sienes.

Erguida la frente se tensan las piernas,
se contraen, se aflojan
y siguen el ritmo que es como de fuego.
Por breves segundos casi se detienen,
entonces... armonía hermosa
retoma con fuerza.

Pasión-plenitud que ardores externa.
El rítmico golpe se siente profundo,
conviértese en brazas de fuego que, intenso,
provoca sudores que agotan y llevan
al final glorioso... ¡faena perfecta!

En el pecho, un eco: desbocado potro.
La danza termina en temblores de gloria,
con músculo y sangre,
fatiga en el pecho y lo demás...
relajadas piernas.
©Rufina

Mi Descanso

Mi Descanso

Respiro en mis espacios necesario,
si el peso de la vida se convierte 
en la carga que agobia con pesares 
la paz que lucha sobrevivir la locura.

Tranquilidad de tardes en espera
a que suceda nada, viendo al cielo
que se goza mostrándose sereno,
recordándonos sagaz y vanidoso
que no podremos llegar hasta su altura.

Sopor que invita al sueño, al descanso,
provee de cansancio y pesadez.
Donde terminan siempre la batallas
en la total rendición de los ociosos.

Rufina

Inaudible


Amaneció y estabas
repitiendo sueños,
doliéndote inevitable,
llorando muertos de nadie.
Mientras de frente,
en ruidosa caravana
desfilan alegres,
celebrando que mueres,
bailando lo que no quieres
y cantando...
¡cantando!
A su mísera canción
te llaman, te convidan,
te tientan, te invitan...
callado, les complaces
reviviendo los años,
asumiendo el amor
como engaño,
llorando muertos de nadie.
Amaneció y allí sigues...
escuchando de otros
los cantos.

©Rufina
 

Y se sabe...


Que aquella lluvia se secaba
sobre el metal expuesto a resolana.
Agudos chirridos de madera
buscando acomodo, espacio,
se escuchaban cual agónico llanto
y la inhumana inercia le absorbía
al centro del concierto,
ignorando la llegada de mañana.

El sol no escapaba aún del todo
y sus marchitos rayos reflejados
sobre el espejo gris-agua,
parían mil duendes que, danzando,
celebran la fiesta de la huída.
Los ojos de las flores se cerraban
presintiendo en el cansancio sobresaltos,
resignadas al injusto desafuero
que convertido en ley se impuso
en inútil dormir viviendo menos.

Surgieron nuevos seres y, despacio,
la madera abandonó su llanto triste,
el espacio extendió bajo las nubes
y el cielo se llenó de sus luceros.
Los rayos se llevaron a los duendes,
el metal fue manchado por las gotas,
nueva música surgió de madrugada
y se sabe que... ¡se abrieron los ojos de las flores!
 
©Rufina

No dice nada

Entonces el amor no dice nada
de un compasivo ser que niega todo
ante la fuerza inmortal que le avasalla,
le posee, le domina y le da vida...
Y será igualmente insuficiente
dar gritos de agonía ante la luna
que contempla indiferente la marea
para no hacerse cargo de su suerte.
Es dolor mantenerse a flote en lodo
-una espera que nunca se termina-
y empezar desarmado una batalla
es tomar como un juego la pelea.
Entonces el amor no dice nada,
ni la promesa viva es aliciente...
sería cómodo dejar de lado todo,
si es que el tedio tornáramos fortuna,
renunciando al valor de ser valientes.

©Rufina
 
 

Punto de fuga 2






Se deshoja la noche
sobre un regazo de pechos desnudos.
¡Le viste de luciérnagas!

©Rufina


Tengo todo el tiempo


Hoy, tengo todo el tiempo.
Puedo hacer lo que quiera: irme a dormir temprano,
intentar leer un libro, (o tal vez terminarlo)...
organizar mi estudio o escribir un poema.
Puedo arreglar la casa, adornar una mesa,
planchar unos manteles y perfumar la cama.
Pero en lugar de eso, me detengo con calma
ante el ajado espejo que fuera mi amigo un día
y descubro una piel con poros dilatados
que yo no conocía, un escaso cabello,
verrugas incontables alrededor del cuello.
Las canas son muy pocas:
las tengo casi todas perdidas en las cejas...
Pero esos son mis ojos,
¡tan claros y sonrientes como lo fueron siempre!
Mis labios aún carnosos,
extrañan esos besos que alguna vez tuvieron
y sonríen recordando alguna travesura,
mostrándome unos dientes que orgullosa conservo.

Mi cuerpo ha cambiado al paso de los años,
dejando que el descuido le gane la partida.
Mis pechos han caído y el sobrepeso infame
ha construido llantas sobre la línea brava
que un día fue mi cintura.
La curva en las caderas, hasta hace poco suave,
no ha perdido la gracia del sensual movimiento,
pero sí alguna forma... ¡y eso sí que es muy grave!
Me río de mí misma al recordar mi empeño
de mantener mi vientre más plano de una loza,
porque me miro ahora y veo que fue inútil
tanto dolor y esfuerzo...
Pero parir exige de algunos sacrificios
y el amor pudo más que mi perfecto sueño.

Hoy, tengo todo el tiempo
para hacer muchas cosas,
pero me he decidido por sentirme contenta,
y hasta complacida con la forma en que luzco.
Ya no soy la belleza que era hace unos años,
además de las canas, este escaso cabello,
los lunares crecidos que circundan el cuello
y las libras atroces que hoy soporto de más...
Tengo una vida hermosa, vivida en mil maneras
con la sabiduría de malogradas batallas,
nunca una guerra perdida...
Con éstos, mis ojos, tan claros como honestos
y la misma sonrisa de los labios carnosos
que esperan por el beso.

Hoy no me falta nada.
Hoy tengo…
¡todo el tiempo!

©Rufina

Confesión


Si tu dolor no me hiriera,
perdería los caminos
que una vez se marcaran
entre infundados temores.
Buscando en viejos folios
dónde se indenta la tierra,
iniciaría la partida.

Si mi amor no te alcanzara,
negaría las razones
para merecer la vida,
y convocados los odios,
justo en medio de la guerra
-consagrados los rencores-
¡Moriría la poesía!

Si tu dolor no me hiriera.
Si mi amor no te alcanzara...

©Rufina


Infortunio

Infortunio

Renegados suspiros se levantan
sobre un arco construido de sudores
tan ácidos que queman la esperanza.
¡Ah, Borinquen! Se mueren tus historias
y ante la insensatez de la arrogancia,
tus vástagos se adhieren al engaño
que sugiere ganados los loores
de una gloria sin fin que nunca avanza,
un paquete de folios olvidados
donde no se escribió cientos de años
y el dolor del olvido reafirmado.

Ni esos años alivian el tormento:
desde noches de grillos y coquíes,
hasta anuales cigarras congeladas
debajo de raíces sin la gracia
de ofrecer una flor al desconsuelo.
Desde calor de sal y frescas palmas,
hasta el anochecer de cruento invierno…
donde amarga el olor a dulce fresco,
y las flores no exhalan sus fragancias,
hasta el amanecer de mis desvelos.

Mas allá de la muerte de millones,
más que a fuerza vivir un parto eterno…
Desde donde se encuentran las verdades
hasta donde se funden las razones;
desde donde han de morir los grillos,
hasta donde se acallan las cigarras…
Cada vez es más duro y más profundo;
más que el sumario juicio a los cobardes,
desde el enfermo afán de perpetuarse,
hasta el nuevo brillar de tu horizonte.

4 de febrero 2009
Añasco, Puerto Rico




No quiero





Hoy no quiero
escuchar las quejas
que ya nadie atiende.
No estaré,
cuando llegue a mi puerta
anunciando su duelo
la negra mariposa
que se libera pronta
a acompañar desgracias.
Ni siquiera los cirios
con su luz mortesina,
ni una flor, ni una pena,
una lágrima, un grito...
harán brotar del cielo
el necesario alivio.
No existen oraciones
que no hayan sido dichas,
ni ha quedado mortaja
sin haber sido usada.
Hoy no quiero
el falso compromiso
de una comitiva
que ante toda tragedia
no ha sido solidaria
compartiendo lo poco
que para otro es mucho,
curando el dolor del hambre,
cubriendo cuerpos desnudos,
entregando refugio
a quienes no eligieron
ser las víctimas tristes
del terror y la insidia
que acarrea desconsuelo.
No quiero
ser parte del engaño
que empuja a la contienda,
añadirme a la queja,
tener siempre respuestas
para lo que no escucho...


©Rufina

Sorpresa

Sorpresa

Marzo llegó de pronto,
con un golpe de hielo
en el rostro desnudo,
el ardor en los ojos
vaticinando iras,
y los labios resecos
clamando por un beso.
No hubo tiempo al escape
cuando entre malas yerbas
agonizaron solos
incipientes capullos.

Marzo llegó de pronto
buscando un acomodo
y sin ser bienvenido,
a intentar -nuevamente-
encontrar entre muertos
una raíz que en tierra
haya sobrevivido
la rabia de los siglos,
dispuesta a los reencuentros,
a un nuevo horizonte...
¡Recobrar lo perdido!

©Rufina


El cuento de nunca acabar




De regreso al encuentro de nuestro norte, como cuando las afiebradas tardes daban razones a la esperanza, y flotaban los sueños entibiando los días sobre cimientos de aire que abatidos y débiles enfrentaban los miedos.Nunca estuvieron lejos, sino de la ceguera que amenazó desaparecer y devolvernos a la desprotección. Como estuvimos antes... Como estuvimos siempre... 
Como estamos ahora.


La lírica de las sirenas no ha cambiado en milenios, pero aparece nueva a quienes se consumen soñando con perderse dentro de remolinos que dejan atrás sus colas. No existe persuación ante la perspectiva de asumir lo perdido y, con el tiempo, se abren los sentidos y la virtual vivencia de las cosas sin rostro, hace que lo imposible nos mire de frente buscando afirmar pasos, respirar profundo... ¡aferrarse a la vida!


Justo antes de la meta, hay quien renuncia a todo por sentir el tormento de haber estado ahogado por demasiado tiempo... y hay quien llegando al cielo, abandone su nube y se lanze al vacío creyendo tener alas. La realidad se impone, porque estamos muy lejos de abrazar lo perfecto, tener las soluciones para todo conflicto, cumplir responsables con nuestros compromisos, encontrar la vereda que un día nos redirija a ese norte perdido por negar la simpleza del honor de estar vivos.




©Rufina



Allí estás



Allí estás.
Imponente, posas contra el claroscuro,
variables contornos, sensual, llamativo.
Proyectas tu fuerza de eterna victoria
contra la embestida de los elementos.
Música-Universo que produce el viento
sobre una cabeza llena de memorias.
Refugio, albacea, cuna de mil sueños.
Confidente fiel de ajenos secretos,
descanso, consuelo, partero, alimento.

Guarda vitalicio de ocultos romances
y sangrientas guerras, ríes con los logros,
cuentas las historias, lloras los fracasos...
El cántico añal de tus protegidos
mueve de tu fibra hasta los cimientos.
Allí estás.
Firme ante el ataque de los inconscientes,
cada cicatriz tiene alguna historia,
cada nueva capa desde dentro empuja
las viejas cubiertas llenas de misterios.
Tácito y silente tu estancia reafirmas
ante el desafío de violenta muerte.
Tan quieto y confiado, que tus habitantes
ni siquiera tienen un leve presagio.

Allí estás.
Contra el claroscuro.
¡Inmóvil!  ¡Victorioso!


©Rufina

miércoles, noviembre 09, 2011

¡Liberación carajo!

Poema en homenaje póstumo a la estudiante Neda, de 16 años de edad, asesinada en las calles de Teherán el 20 de Junio 2009
.

¡Liberación carajo!
Ernesto Kahan © Copyright Paxaporte. Editorial Aurora, 2002
.
.
Quiero beber el extracto de tu vida
apasionadamente, gota a gota
impregnándome en cada molécula
e intensamente con el perfume
que elaboraste del viento
y el contacto humano en días
en que la historia hierve
por las calles con los estudiantes.
.

Amor y pasión por una justicia
que no llega a los poetas del pueblo,
a los niños miserables
o las prostitutas drogadas
por el humo de los prostituyentes.
Queman los discursos Nazis.
Nefastos que buscan en las postales
mantener su poder insultante.

¡Carajo!
Los gendarmes no entienden
los gritos de las gentes,
las tablas de Moisés,
y la duda de Descartes
que son resistencia
en los dientes de Gandhi
y en la espada de Mordehai Anilevich…
¡Carajo!

Los gendarmes no entienden

“La Marsellesa”
ni “La Internacional”
ni “Los Santos marchando”
en los campos de algodón…
Tu pelo enardecido
con la luz de la ciencia
y la mímica sin paciencia
que fueron música
en la letra de Goethe,
cayeron con tu cuerpo
en abanico negro
sobre el pavimento.
¡Carajo!
Una bala no perdida
de un gendarme
sin historia y sin futuro

te alcanzó en el puente
y fijó tu sonrisa de antes,

eternamente.
Ahora el extracto de tu vida
se trepa por las escaleras
y se mimetiza en gente,
¡Carajo!
¡Apasionadamente!
.
.
Mi profe querido, a raíz del impacto que produjo en mí este maravilloso y excelente poema, humildemente envío mi reacción al mismo. Espero que igualmente llegue a algún lugar.
Besossssss,
Rufis

Irreverencia
.
Para vivir hay que asumir el colapso,
y en las derrotas entender la realidad;
desligarse de la culpa, de un pasado
que llena mañanas de profundas penas.
Buscando al fantasma que obliga
a permanecer en lo que somos,
la tragedia se hace terrible.
.
Todo luce y suena irreal,
y como en una pesadilla no hay escape.
Mueren incipientes las promesas,
cual hábito enfermizo y cotidiano.
.

El llanto ya no torna en alabanzas
ni destruye consecuencias, ni motivos...

Lo peor: ¡No es escuchado el grito!
.
Es muy fácil adherirse a la indeferencia.
Ser uno más, que es no ser...
Vivir abrazado al colapso,
permanecer en la trágica derrota.
.
©Rufina
Rufis:
Tu poema llega a muchos lugares y especialmente a mi corazón que te respeta, admira y te agradece por ser tan especial y auténtica

Lo peor: ¡No es escuchado el grito!
Los que no escuchan son los que no quieren escuchar
Te quiero mucho
Ernesto

 

martes, noviembre 08, 2011

Intensa miseria


Casi como si el infierno 
reafirmara su presencia 
en la tierra que se muestra 
ajena a la prolífera
extensión de madrigueras 
fungiendo muladares
donde el amor es vicio 
que estertores de muerte 
fortalecen y recubren 
reclamando territorios.
Ajeno al deshecho hado 
pujando por sobrevivir
sintiendo bajo la piel 
febril lluvia de orgasmos
proyectando los vapores 
de zumos desconocidos.
Ya no provocan ni el asco 
ni vergüenzas o agobios
impuestos por siglos idos
vivencias de otros más ciegos
que esperan vivir la muerte 
y permanecen muriendo 
como en grotesco carnaval 
donde la piel desgarrada 
es diversión de seres 
idiotizados carentes 
de conciencia, negados 
a la inmensa verdad  
que engrandece lo que toca 
y apabulla lo que no es...
Así está cada espacio
que fuera escape seguro
contaminado, sucio
reafirmando el infierno 
inconsciente llamando
a un azar advertido.

©Rufina



sábado, noviembre 05, 2011

XXIII

Esa esquina donde convergen libros de poco uso
cobija un enorme Universo de viejas misivas
que consiguieron el espacio para evadir juicios
impuestos por el miedo que asigna el ser, simplemente.
Con el tiempo se hizo menos accesible ese lugar
donde la lucha contra nosotros mismos nos hacía
menos sórdidos y mezquinos, menos desgraciados.
Entonces fue una obligación seguir escondidos
reafirmando el pánico por los siglos infundido 
mientras, los gritos se desbordaban y reventaba
el sortilegio haciendo visible aquellos sueños
que colgaban al filo de esa inmensidad, oreados
listos para retomarlos, asumirlos... ¡Lograrlos!

©Rufina 



viernes, noviembre 04, 2011

Sin título

Pudo hilvanar sollozos
en las tardes de espera
junto a falsas promesas
conocidas de siempre;
ante advertencias sordas
y un espejo quebrado
que sonreía apacible.

A la sombra del miedo
creía estar seguro,
hasta que en un momento
sintió temblar su vientre.
¡Se abrió el cielo a sus pies
y sin haber volado
casi tocó la gloria!

Cuando encontró las alas
el dolor del cansancio
permanecía necio
haciéndose más grande
el reto que la rabia.
Anegada visión
distorsionaba infame.

Apacible, en las tardes
esperó las promesas
y remendó el espejo
sonriéndole al miedo.
Cuando se abrió su vientre
volaron los sollozos
hasta tocar el cielo.

©Rufina

 

jueves, octubre 27, 2011

A medio compartir (Fe de errata)


Lo normal era que ocultara dolores,
que me hiciera invisible a los ojos de todos. 

Lo normal era que, asumido el fracaso
me aferrara a la nada que quedaba en las sombras 
como única posesión que recordara
afiebrados desvelos y horas incontables 
combatiendo abandonos de amores idos.

¡Cuánta lágrima compartida! ¡Mucha!

Cuando la realidad se hizo innegable
se desprendía el firmamento y aún
hay pedazos filosos de cielo que lastiman.

Al abrir los ojos, encontramos en medio
la absurda sorpresa de no pertenecernos
y ante tí resurgía el mañana que no encuentra
este espacio mío, ahíto de ansias y penurias.

Lo normal era abandonar pretensiones
ante la realidad de una felicidad
que en complejo paradigma se dualiza
confrontando sentires entre bien y mal
donde al final la victoria es dudosa
porque siendo lo que es, no nos pertenece.

Lo normal era que tu alegría me doliera
desangrara el alma al extremo olvido perdido
y negara sombras que no te llegaban cerca
pero no hubo espacio sino para desaparecer
a buscar el lugar donde perdimos el suelo.

Todavía encontramos los pedazos filosos
del firmamento amplio que creímos nuestro
absurdas horas, afiebrados desvelos
dolorosos abandonos y sorpresivos mañanas.

Mucha pena, mucha lágrima, un espacio
donde guardo recuerdos, mi única posesión
desde que abrazo mía tu felicidad.


©Rufina





domingo, octubre 16, 2011

No quiero saber



A lo que siempre escucho
en constante martilleo
día tras día, noche tras noche
he aprendido a dejarle
escondido profundo
donde ni yo misma estoy.
Dentro de esas cosas hay
mucho de todo y casi de nadie
porque escondidos quiero
que permanezcan todos los nombres
para seguir el paso
sin las huellas de antaño
ni ardientes cicatrices
que muestren a quien ha de seguirme
dónde le llevarán mis veredas.
Desde donde ya no estoy 
llaman esos demonios
a quienes usurpé el espacio
para esconder mucho de ese todo
que casi nadie tiene 
y se quejan gimiendo
la insufrible condena
por la libertad que no pidieron.
Me señalan culpable
de pecados ajenos
y me repiten noche tras noche 
lo que no quiero saber 
de pasados sin huellas
de nombres perdidos en recuerdos 
que ocultan el todo de nadie 
y donde ya yo no estoy. 
No quiero saber que hoy me queden 
cicatrices abiertas 
donde lastimen nombres que un día 
con paso corto
y fugazmente me acompañaron...
De pecados ajenos, condenas
el martilleo que escucho 
quien haya de seguirme
demonios que gimen
viejas huellas ocultas
espacios usurpados
mucho de todo y poco de nada
donde ya no estoy 
no quiero saber.


©Rufina



domingo, octubre 09, 2011

De pie



Mal que le ha de pesar a muchos,
las raíces se aferraron a la vida
con todas las fuerzas obtenidas
de donde otros retienen fracasos.
La diferencia estriba en lo que no se ve.

Cuando se tienen todas las puertas:
Las que han escogido otros por tí,
las que todos prefieren,
las que todos rechazan,
y las que pocos consideran,
la decisión intimida...
Pero no ha de matar a nadie.

 Los árboles de raíces aéreas
no son mejores que los demás:
Sólo son diferentes.

La diferencia estriba en lo que no se ve.

Ya de cara a ese reto 
que conmueve el espíritu y energiza,
el enfoque se centra en buscar
las maneras de expandir horizontes,
mostrar las razones, apostar a la vida,
levantar la victoria estandarte.

Victoria de la fuerza empeñada,
de la puerta escogida,
del reto que nos muestra diferentes,
de horizontes abiertos...
¡Lo que no se ve!

©Rufina


La lágrima no es fácil



Los llantos son hondos,
serios, infinitos.
Hablo de los llantos
cuya razón es inolvidable.
Llantos desde dentro
donde el alma desgarra agónica,
y callada esconde esa rabia
sorda de impotencia que reafirma
lo incapaz de los intentos ante
toda lucha... ¡Toda!

Sobrevivir al dolor deja huellas,
en el espíritu
fija cicatrices
para atrofiar alas
que al final cercenan.
Ni el ardor de la visión anegada
es capaz de aliviar del sollozo,
el incontenible espasmo, estruendo,
horroroso ahogo.
Luego llega la paz.
Llorar sana el alma.

©Rufina