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viernes, enero 04, 2019

Allí estás





Allí estás


Imponente, posas contra el claroscuro,
variables contornos, sensual, llamativo.
Proyectas tu fuerza de eterna victoria
contra la embestida de los elementos.
Música-Universo que produce el viento
sobre una cabeza llena de memorias.
Refugio, albacea, cuna de mil sueños.
Confidente fiel de ajenos secretos,
descanso, consuelo, partero, alimento.

Guarda vitalicio de ocultos romances
y sangrientas guerras, ríes con los logros,
cuentas las historias, lloras los fracasos...
El cántico añal de tus protegidos
mueve de tu fibra hasta los cimientos.


Allí estás.
Firme ante el ataque de los inconscientes,
cada cicatriz tiene alguna historia,
cada nueva capa desde dentro empuja
las viejas cubiertas llenas de misterios.
Tácito y silente tu estancia reafirmas
ante el desfío de violenta muerte.
Tan quieto y confiado, que tus habitantes
ni siquiera tienen un leve presagio.

Allí estás.
Contra el claroscuro.
¡Quieto!  ¡Victorioso!


©Rufina



Sentido contrario*

Sentido Contrario



Todo lo que no sé, se oculta a mi luz 
-como un gran pecado-     
Se adhiere a los trazos de viento     
intentando encontrar hondas perdidas   
en una inmensidad de irreales sueños.   

En las mañanas, antes del sol,     
el cansancio de ojos
 vigilantes      
cuenta historias donde, abandonado,   
el amor anda en sentido contrario. 

Los ojos aprenden a escuchar   
vacío-espacios tornan insalvables   
y mi luz se expande     
en la búsqueda de alguna esperanza   
que prometa matar a los demonios   
dentro de sus podridos escondrijos... 
¡O rendirles culto!   

Así, como es el pecado, entre sombras     
se piensa imposible curar heridas,       
retornar, luchar por las metas.     
Hasta que el viento retorna y ante el sol,       
remueve imposibles curando daños.   

Entonces mi luz se lanza allá,       
a donde ha poco brotaban frutos,       
se hace inmensa toda verdad       
y el amor... ¡Pide a gritos lo innombrable!       

Eso que no sé continúa oculto,         
antes del sol, en las hondas perdidas...     
El amor anda en sentido contrario.      



©Rufina




No quiero*



No quiero



No quiero
escuchar esas quejas
que ya nadie atiende.
No estaré,
cuando llegue a mi puerta
anunciando su duelo
la negra mariposa
que se libera pronta
acompaña desgracias.
Ni siquiera los cirios
con su luz mortesina,
ni una flor, ni una pena,
una lágrima, un grito...
harán brotar del cielo
el obligado alivio.
No existen oraciones
que no han sido dichas,
ni quedado mortaja
sin haber sido usada.
No quiero
el falso compromiso
de alguna comitiva
que ante toda tragedia
ha sido insolidario
compartiendo lo poco
para los otros mucho,
eliminando el hambre,
cubriendo los desnudos,
entregando refugio
a quienes no eligieron
ser las víctimas tristes
del terror y la insidia
que acarrea desconsuelo.
No quiero
ser parte del engaño
que empuja a la contienda,
añadirme a la queja,
tener siempre respuestas
para lo que no asumo...


©Rufina




Ha sonado+++


Ha soñado

Ha soñado que está cerca
le escucha, le habla en paz.

Ha soñado un protegido
entibiando con miradas
ha sentido tan intensa
esa verdad que comparte

su espacio, casi deshecho
como gris estela en otro.

Los bellos no serán más
la verdad se impone 

y la locura en su lugar
se derrama hasta el fondo.

Él, como atada aventura
con soñar en su abrazo

despedaza pierde la cordura
y su voz invita navegar
los mares de su sentir.

Sueña ser suyo
con los vientos en contra,

caminando al abismo
ignorando los sentidos
desechando premuras
intentando los vuelos
que la tormenta impide
y los pies lastimados
caminan los empedrados 
suelos alguna vez solidarios
en búsqueda de metas.

Sin descanso enfocados
alterados la piel
las manos, los ojos, la boca...
Sin siquiera recordar
que en la hora final
han ganado su cielo.

Rufina



Descubrimiento




Descubrimiento

Un pardo oscuro, borroso, marcaba las grietas
definiendo caminos, curvas, líneas, montañas
para formar un mapa de intersecciones simples,
abundantes y claras...

Miraba embelesado las huellas en sus manos.

Eran como los cortes de filosa navaja
y llenaban sus palmas 

casi hasta las muñecas.

Todas hondas cicatrices del arduo trabajo
eran pequeños brotes de la
 piel recrecida
surgiendo como al descuido, apostando a mañana
más clara, de tan leve.

Redescubrió castillos construidos de aire
en el centro de un bosque, 

cantando una princesa tarareando muy quedo
luchando contra ángeles, venciendo demonios.
Vio mecían las velas de un gran barco pirata
reconoció los ruidos de hambrientas olas
y vio un acantilado donde a golpe de agua
se morían las aves.

Escondidas al fondo, muchas noches secretas
donde el llanto era el velo de la desesperanza
la almohada esa amiga que tenía más cerca.

Miraba embelesado las huellas en sus manos
abundantes y leves
casi hasta las muñecas.


©Rufina
6 de julio del 2009,
Elizabeth, NJ




Extasis


Éxtasis

Toma aire en su ahogo
aspira de su esencia
se adhiere a sus pestañas
sáciase de sus labios.
Engulle sus alientos
se sumerje en el fondo
abismal de sus ojos.

Esas manos de arcilla
han domado caricias
que hoy forman su cuerpo
restaurando heridas
curándolas con besos
construyendo mañanas...
reinventando la vida.

Permanece tatuaje
en su espalda, sus brazos
en la piel de sus pechos.
Se funde con los zumos
calientes de su sexo.

©Rufina
1998




El ciclo+


El ciclo

El fuego es de los ojos que produce
la explosión de tierra, viento, sangre, 

piel, hueso y sentidos... crujir de dientes
por tolerar dolores merecidos...
y contraer los músculos duele más.


Espacios perdidos en las batallas,

consumo de una miel que se fermenta 
malogrando el sabor de lo vivido.
Fue entonces que la amargura tornó
en fragmento de tiempo inexistente.

El ardor es de los ojos que ciegos
intentan retener lo que no tienen
y en esa explosión final de fuego 

tierra, viento, sangre, hueso, sentidos...
no hay manera de encontrar caminos
sin ojos que miren hacia el frente.
Duelen los espacios perdidos sueños
quedaron en hondo despeñadero:
espacio de tiempo donde no existe.




Rufina



Madre +


Madre

Impotencia, rabia, dolor y miedo...
Gritos haciendo eco en cada rincón
pero es porque... ¡nadie quiere escuchar!
Como antes pasó de aquel otro lado,
en la tierra donde llegaron
 hijos.

Pareciera que nos duele el recuerdo 

muy poco, y el tiempo engulle la sangre.
Es que el dolor en momentos exactos
es de los que estamos viviéndolo.

Se miden las heridas comparadas
y con los pésames protocolarios
nos conformamos... Tomamos el tiempo.


¡Sólo quien pare sabe cómo duele!
Los primeros muertos y los de ahora...
de los que se dieron, y los perdidos.


¿Cómo hacerles escuchar, entender?
Duros e incompasivos los que quedan.

Muchos se han perdido caminando
buscando pasados muertos por construir 

futuros que mañana no serán.

El dolor de todo momento es nuestro.

Y nunca aprendimos a vivir fuera
de nosotros mismos y en el afán 

de crecer, a fuerza nos hicimos...
¡Y seguimos haciéndonos añicos!

Tus hijos, de tantos y tan variados, 

no llegan a intimar y sin embargo 
el odio reaccionario, obsecado
está en todos, asesinándoles
buscando justificaciones irreales.

Se envenenan a conciencia.
Ni los buitres comen
de su carroña.

Alguna vez tu grito elevará

a través del espacio dominando 
a la ignorancia y su temeridad
vencerá a la fuerza de elementos.
Como siempre, en la compasión

tu victoria... ¡por lo que duele un hijo!
Los primeros, de ahora... ¡los de siempre!

Impotencia, rabia, dolor y miedo...
En los artífices del protocolo
la impotencia gana tiempo y se incuba,
a las esperanzas nunca ven verdes...

Se pudren doloridos y en cuclillas.
¡Sólo tú sabes lo que duele un hijo!

No vas a impedir que sigan gritando
conciencias que mamaron de la teta
que ha vivido alimentando millones

millones de años, millones de albas
dolores, tiempos, de pésames... ¡millones!

¡No dejes de lanzar tu recio grito!
 

¡Sólo tú sabes lo que duele un hijo!
Por España, New York, por Hiroshima
Nagasaki, Francia, por Filipinas, 
Vietnam, Venezuela, Cuba, Bélgica, 
Argentina, Medio Oriente, Vieques, 
por Irak, Puerto Rico, Ecuador... 
¡Por el Mundo!

Irely Martínez Montes
©2016
Rufina




Me pasa


Me pasa


Me abandonas en medio
de una oscuridad densa.
Me sacudes e induces
al sueño más profundo.


Me raptas, me dominas
y me alejas del mundo.
Me llenas de promesas
con tibieza y placeres
me detestas... ¡me quieres!


Domínasme con tu voz
me seduces, me elevas
encantas, arrebatas
agudizas sentidos.
Por la senda perdida
me llevas de la mano
al borde del abismo
desde donde me lanzas.


Al filo de la muerte
me elevas, ennobleces
como haciendo nada...
¡La vida me devuelves!


©Rufina


viernes, diciembre 01, 2017

Voz muda*




Voz Muda

Amaneció y estabas
repitiendo mil sueños
doliendo inevitable
llorando muertos de nadie.

Mientras que por tu frente
ruidosa caravana
desfilaban alegres
celebrando que mueres
bailando en lo que quieres
cantando, si... ¡cantando!

A mísera canción
te llaman, te convidan
te tientan y te invitan...
Callado les complaces
reviviendo los años,
asumiendo aquél amor
como fatal engaño,
llorando muertos de nadie.

Amanece: allí sigues...
aprendes sumiso el
 canto.  

©Rufina

1998


jueves, junio 08, 2017

Meditación





Puedo jactarme aún de nada:
utopía indefinible soy,
aferrada a la queja, al llanto,
a ese miedo aprendido de otros
a una eterna, ajena historia.

La nada es propiamente mía:
alucino si alcanzo el cielo
robar horizontes es... sueño
Nada tengo de los recuerdos
se deshicieron en quebranto.


Puedo jactarme aún de nada
y soy sólo un ente insensible
pretendiendo ignorar los miedos
con una mueca del tiempo

que suma el total de vivencias.
Como gotas de un río sucio
un perro perdido sin dueño.

Nada será propiamente mío:
la existencia es ilusoria.

©Rufina





jueves, julio 28, 2016

Algunas ideas



Raíces desgarradas de sus cimientos:
de cara al cielo, amarte.


©Rufina



Cuando la luz de la aurora déjase ver,
bendigo al amanecer: ese grandioso milagro
que hace de mi vida el atrio a miles de maravillas...
¡Y gracias doy de rodillas por el regalo del ser!

©Rufina

[mrpeachum-1165455364.jpg]

Se deshoja la noche
sobre un regazo de pechos desnudos.
¡Le viste de luciérnagas!

©Rufina



Abismos profundos
esperan al hombre
que encuentre mis ojos
y ose amarme...
El,
su instinto
las noches
esperan mi guía.

En grito de guerra
empuño la lanza,
abro los abismos...
¡el amor habita!


©Rufina




Indetenibles





Infiernos reafirmando presencia,  
la tierra se muestra ajena a la prolífera   
extensión de madrigueras fungiendo  
en muladares donde es amor el vicio  
que ennoblece necias pretensiones,  
reclamando ajenos territorios,  
indiferente al desmembrado ente  
que puja inútilmente por sobrevivir.   

Proyectando vapores se siente en la piel   
inherencia a una vida que, maleada,  
define distancias hechas escollera  
insalvable para quienes asumen  
por vida inquilinos de espacios prestados:  
hoguera de sueños, heredados milenios  
olvidados... vueltos en ceniza.

©Rufina

1997


jueves, mayo 19, 2016

Irreverencia **


Poema en homenaje póstumo a la estudiante Neda, de 16 años de edad, asesinada en las calles de Teherán el 20 de Junio 2009
.
¡Liberación carajo!
Ernesto Kahan © Copyright Paxaporte. Editorial Aurora, 2002

Mi profe querido, a raíz del impacto que produjo en mí este maravilloso y excelente poema, humildemente envío mi reacción al mismo. Espero que igualmente llegue a algún lugar.
Besossssss,
Rufis 
Irreverencia
.
Para vivir hay que asumir el colapso, 
y en las derrotas entender la realidad; 
desligarse de la culpa, de un pasado 
que llena mañanas de profundas penas.
Buscando al fantasma que obliga 
a permanecer en lo que somos, 
la tragedia se hace terrible.
.
Todo luce y suena irreal, 
y como en una pesadilla no hay escape.
Mueren incipientes las promesas, 
cual hábito enfermizo y cotidiano.
.
El llanto ya no torna en alabanzas 
ni destruye consecuencias, ni motivos...
Lo peor: ¡No es escuchado el grito!
.
Es muy fácil adherirse a la indiferencia. 
Ser uno más, que es no ser...
Vivir abrazado al colapso, 
permanecer en la trágica derrota.
.
©Rufina

Rufis:
Tu poema llega a muchos lugares y especialmente a mi corazón que te respeta, admira y te agradece por ser tan especial y auténtica
Lo peor: ¡No es escuchado el grito!
Los que no escuchan son los que no quieren escuchar
Te quiero mucho
Ernesto