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martes, julio 19, 2011

Allí está él

Allí está él nuevamente
como llanto de guitarras
en medio de una gran fiesta.
Como si llegar al centro
no fuera la alternativa,
o se perdieran las notas
atadas al despilfarro,
como en tiempo las cigarras
dieran al calor espacio.


Le toca apenas la luz
de una luciérnaga ciega
rondando a tientas, esquiva,
incapaz de reorientarse.
Y las guitarras se duelen
por no tener la respuesta
a aquella razón perdida
que no encontró en el amor
el refugio necesario.


Los calurosos abrazos
se perdieron de repente
y no hubo sino engaño,
desorientación e ira...
Los besos se hicieron aire
que perdiendo su frescura
terminó por retirarse
convertido en la tormenta
de los rencores más agrios.


Pero al final de los años
el recuerdo hizo frente:
el dolor de viejas notas
señalaba nuevo norte
y recuperar los besos,
recoger el tibio abrazo
para endulzar los rencores
fueron la razón de vida,
y así, sanaron agravios.


Rufina



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