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martes, mayo 08, 2012

Amo tus zetas perdidas



Amo tus "Z'etas" perdidas


Amo tus 'Z'etas perdidas,
tus gorrion'Z'illos dormidos
en los naranjos de a'Z'eras
que bordean tus adoquines.
Amo tu 'J'ota arrastrada
y tus guitarras patriotas,
tus navegantes perdidos
encontrando nuevos mundos.
Los 'Z'ielos que poseíste;
amo tu afán de conquista
de horiZontes limitados
que expandes en madrugadas
con el alpiste robado
a los gorrion'Z'illos tristes.

Amo tus 'Z'etas perdidas
en la sangre de los míos,
misma que ha enrique'Z'ido

cruZando todo horiZonte;
más espeZa y más potente,
por ser parte de la tuya.

Rufina - 16 de agosto de 1999.



Irely Martínez Montes "Rufina"




martes, mayo 01, 2012

Lento, lento, lento

Lento, lento... lento


Inundando entornos las delicias
de nuestras intimidades
nos llevan... lento...
A los besos que queman la piel
 a obsenas caricias que redescubren
lugares recónditos, profundos
donde la lava del volcán
hace que madure la fruta
que se ofrece abierta, descarada
a tu boca que bebe, lengua que liba,
lento, lento...
el néctar de dioses que quema
y se esparce con grosura.
Y lento, lento...
entran en mí tus latidos,
jadeos de viaje al infinito
marejadas de tu mar que llena,
invade, inunda...
con fuerza, posesivo, exigente,
y se agranda la urgencia,
y después...
los latidos se hacen
cada vez más
lentos, lentos... lentos.





Rufina

jueves, abril 26, 2012

Dualidad

Dualidad

Perdiste las alas por 

miedo a alzar el vuelo.

Y quedaste a la espera 

de nuevos horizontes;
de espacios elevados
con el áncora rota
y los sueños perdidos.

El estertor de siglos 

casi estaba ignorado
y buscando razones 

reinventaste la vida.

Te desdoblaste inmenso
hiciste malabares
sobre el borde mortal
de todos los abismos.

Confrontaste la muerte 

a pesar de temerla
y fueron sus misterios 

los que al fin te ganaron
con la vida y la muerte
peleando de tu lado
no habría la forma
de encontrar la salida.

Te envolvió el 
vicio 
de sentirte invencible,
pero nunca lograste 
reconocer tu imágen
en las caras inertes
de sonrisas y penas;
puestas igual al filo
del más profundo abismo,
desdobláronse inmensas 

para burlar la vida
y silentes, tranquilas... 

miráronse en tu espejo
y deseando esa muerte.


©Rufina

lunes, abril 09, 2012

XIV - (de mis primeros intentos)

XIV

No es realmente importante el querer lamentarme;
a este punto no hay forma de rehacer el pasado,
pero una rabia sorda hace que mi cordura
desvanezca de pronto y mi ser se rebele
contra esta vida a veces tan cruel como engañosa...
y me duelan las cosas que hice y que no hice,
lo que pude haber hecho y pude haber amado.

Cada vez que recuerdo que no estás y te quiero,
cada vez que te siento dolido y lastimado...
reniego del momento negado a nuestro encuentro,
porque le dio ventaja a quien ha hecho añicos
las esperanzas nobles de un corazón honesto,
destruyendo de un golpe todo lo ya logrado.

Sí, es injusta la vida cuando con toda saña
permite que suframos lo que no corresponde,
que vivamos en pena por amores frustrados
y haya que agradecerle todo lo que nos daña.

Quien estuvo en tu vida por los mejores años
disfrutando los besos que yo nunca he probado,
mirándose en tus ojos, sintiendo tus caricias,
permitiéndose el lujo de ser siempre primera,
me lleva la ventaja de haber sido a tu lado
realidad que palpaste y no simple quimera...

Más yo no cejaré en mi angustioso empeño
de llegar a tu espacio y darte de mí todo...
y mostrarte con hechos que siempre sí es posible
encontrar unos brazos que se ofrezcan gustosos
a darte ese descanso que siempre quedó en sueño.

No es realmente el querer lamentarme...
Cada vez que recuerdo que no estás y te quiero
y me duelen las cosas que a mi ser desencajan;
es que aún no he logrado recibir el consuelo
de entender el porqué de la vida negarse
a jugar un juego limpio, sin sacarme ventaja.



©Rufina

martes, abril 03, 2012

Sin idealizar


No es tan simple pretender ser optimista
estando la conciencia viviendo en sueños,
viendo las raíces enterradas,
en el empeño de encontrar las razones
que tengan a la vista toda respuesta,
sin endilgos supérfluos y sin más daños.

Quizá sea soñando que haya salidas
a este laberinto que aquí nos mantiene
perdiendo el tiempo, caminando lo andado,
renegando por no saber de existir.
¿Quién se preocupa de poder salir?

Escuchamos de quienes se inventan sabios

imponiėndose para que aprendamos 
lo que es ley natural, nuestra existencia, 
absorbemos sus sandeces y demandas 
sin notar esas raíces aéreas
que nunca les permiten alimentarse.

No es simple pretender ser tan optimista,
después que
 creimos hacer lo necesario
para poder subsistir sin los engaños
que hemos asumido enorme realidad,
pero es fácil dar vueltas en el laberinto
que darse cuenta que podemos ser libres
viendo el cielo arriba y queriendo volar.



©Rufina

martes, febrero 07, 2012

La importancia de la narración de historias en la existencia humana

Rafael Echeverría

En su afán por la búsqueda de sentido, los seres humanos inventan y narran historias. Tan pronto como los niños adquieres competencias mínimas de lenguaje, comienzan a preguntar “Por qué”. Todos sabemos lo difícil que resulta a veces saciar su curiosidad. Desde la infancia, todos vivimos esa urgencia básica de darle un sentido a lo que ocurre alrededor nuestro. Si examinamos esto con mayor detenimiento, nos daremos cuenta de que somos la única especie que inventa historias.
   Esta compulsión por contar historias no es trivial. No es algo que hacemos “además” de muchas otras cosas. Es una de las cosas más importantes que hacemos. Si nos preguntan quienes somos, contamos una historia. Nuestra identidad se constituye como una historia que contamos acerca de nosotros mismos. Es una historia que nos posiciona en el mundo. Y cuando nos preguntan acerca del mundo, contamos otra historia. Nuestro mundo es siempre una historia acerca de cómo son las cosas que nos rodean.
   No nos relacionamos con nuestro entorno como si éste fuese una colección de entidades y acontecimientos separados. Cualesquiera sean las entidades y acontecimientos que distingamos, los organizamos, les damos un orden que podrá ser más o menos acabado, a través de historias que los relacionan unos con otros. Puesto que nosotros, como individuos –como identidades personales– somos una historia acerca de quiénes somos, y puesto que todos vivimos en un mundo que es también una historia, podríamos decir que los seres humanos son historias dentro de historias, todas ellas producidas por nosotros mismos. Hemos sido creadores de mitos desde nuestras formas más tempranas de existencia social. Esto es constitutivo del ser humano.
   A veces, sin embargo, nos parece que los creadores de mitos eran nuestros antepasados y no nosotros. Pensamos que ellos eran los que vivieron en mundos míticos y que nosotros abandonamos esa forma de ser hace ya algún tiempo. A diferencia de ellos, sostenemos que nosotros hemos dejado de necesitar mitos pues sabemos cómo son las cosas. Para remarcar el punto, hablamos, por ejemplo de nuestras explicaciones científicas. Pero nuestros antepasados también pensaban que sabían cómo eran las cosas. También consideraban sus historias como representaciones verdaderas de la realidad. Si observamos nuestras explicaciones científicas, debemos admitir que ellas también son historias. Historias que son más efectivas que otras, historias que están fundadas de manera que hemos llegado a aceptar como más poderosas que otras, pero al final, las explicaciones científicas no son sino narrativas que producimos acerca del mundo.
   Generalmente, no vemos nuestros mitos como mitos ni nuestras historias como historias. No nos damos cuenta de que incluso lo que decimos acera de nuestros antepasados es una historia. No hay salida. No podemos escapar del tejido que creamos con nuestras historias. Los seres humanos viven “en lenguaje”: viven al interior de las historias que construyen para otorgar sentido a sí mismos y al mundo que los rodea. Martin Heidegger, que como ya hemos señalado ya, insistía en que el “lenguaje es la morada del ser”, observó nuestras historias como “edificios que cobijan al hombre”. Reconoció que el hombre no es solamente el productor de sus historias, sino, antes que nada, el producto de ellas. “El hombre actúa”, escribió Heidegger, “como si fuese el artífice y el maestro del lenguaje en circunstancias que es el lenguaje el que ha permanecido como maestro del hombre”.
   Las historias funcionan como refugios para los seres humanos. Toda sociedad es albergada dentro de algunas estructuras fundamentales compuestas de narrativas. Las llamamos metanarrativas o metahistorias. También las llamamos discursos históricos. Son componentes esenciales de una cultura particular. Al mirar la historia, la literatura, la religión y la filosofía de una sociedad determinada, lo que estamos haciendo es examinar aquellas metanarrativas que constituyen uno de los pilares más importantes de esa sociedad. Ellos son las historias básicas a partir de las cuales confiere sentido a su vida. De acuerdo a cómo una colectividad humana le da sentido a su vida, aparecen diferentes formas de existencia humana.
Historias y acción.
En algunas secciones anteriores pudimos observar de qué manera las historias a menudo nos distraen de ejecutar acciones. Escribimos que, al permanecer en las historias que resultan de las “conversaciones de juicios personales” (en las que desarrollamos interpretaciones del por qué las cosas están como están), a menudo nos distraemos de emprender las acciones que nos ayudan a superar nuestros quiebres. Caemos en una actitud pasiva de la cual no surgen compromisos para cambiar las cosas Hemos señalado el papel negativo que pueden desempeñar las historias con respecto a la acción.
   Sin embargo, ahora queremos enfatizar que algunas actividades que tienen que ver con la creación de historias también pueden desempeñar un papel positivo con respecto a nuestra capacidad de acción. De hecho, este es el papel que desempeñan las historias para definir  diferentes formas de vida humana y para otorgar sentido a la existencia. Es desde la actividad de inventar historias que desarrollamos una visión del futuro y, por lo tanto, abrimos un horizonte que nos va a impulsar a emprender acciones. También es a través de la invención de historias que desarrollamos una visión del futuro y, por lo tanto, abrimos un horizonte que nos va a impulsar a emprender acciones. También es a través de la invención de historias que desarrollamos el trasfondo que dará sentido a desafiar el presente y a realizar acciones. Muchas veces actuamos a partir del hecho de que tiene sentido hacerlo así. Generalmente, son aquellas historias que tenemos acerca de nosotros y del mundo las que proveen  el sentido desde el cual la acción surge. La acción jamás ocurre en un vacío. Ocurre desde el entramado de historias que le confieren a tal acción su sentido.
   Los movimientos sociales, esas fuerzas colectivas que tantas veces han cambiado el curso de la historia, son productos de narrativas convocantes que han tenido el pode de unir a la gente en torno a una causa común. Esas historias operan, en el decir de Antonio Gramsci, como el “cemento” que mantiene unidos a los individuos que integran el movimiento social. Los movimientos sociales son sólo un ejemplo, entre muchos otros, del poder de las historias, o del poder de los mitos.
El poder de la invención de historias en las relaciones.
Postulamos que para generar relaciones estrechas necesitamos más que tan solo encontrar formas mutuas de coordinar acciones. Ciertamente, una efectiva coordinación de acciones es importante, pero no siempre es suficiente. Las relaciones estrechas, y en especial las relaciones íntimas estrechas, generalmente se basan en un trasfondo básico compartido que les confiere sentido. Estas relaciones –además de las acciones conjuntas– son capaces de generar su propia significación. Generan el sentido del estar junto a aquellos que participan en la relación.
   Nuevamente, esto ocurre de manera decisiva en las conversaciones que constituyen esa relación. Al estar en conversación, la pareja se involucra en el proceso de construir historias compartidas que le darán sentido al estar juntos. Sus conversaciones se asemejan al proceso de hilado, en que se va produciendo el ejido que sostiene la relación. Al estar en conversación, ambos integrantes de la pareja entran en un proceso de transformación mutua. Sus historias se entremezclan. Luego, según la calidad de esta fusión de historias, se desarrollará un trasfondo compartido, un espacio de consenso, se producirá un mundo compartido, un espacio de consenso, se producirá un mundo compartido, y aparecerá una sensibilidad compartida por quienes integran la relación.
   Todo esto genera lo que el biólogo Humberto Maturana ha denominado un proceso de transformación mutua congruente entre las partes involucradas. Con el tiempo, ellas observarán lo bien que se complementen, lo bien que pueden, incluso, anticipar las acciones y reacciones de cada uno. Todos hemos sido testigos de este fenómeno en parejas, amigos, equipos y empresas. Normalmente, le llamamos a esto una buena relación. Lo que se ha producido es lo que nosotros llamamos una cultura sana para la relación.
   También hemos sido testigos de lo contrario. Hemos visto cómo algunas relaciones se han roto y cómo los compañeros involucrados parecen distanciarse cada vez más a medida que transcurre el tiempo. Cuando esto ocurre, bien podríamos hablar de “incompatibilidad de caracteres”, de distintas personalidades. Pero con ello estamos utilizando el resultado de lo que sucedió (el que mostraran no compatibilizar), como explicación de que ello sucediera. Estamos usando el resultado como causa. La “incompatibilidad” no es un factor dado en una relación. Quien la produce es la relación misma y, por tanto, las conversaciones que configuran esa relación.
  Deseaos, por lo tanto, enfatizar este aspecto de nuestras conversaciones: su capacidad de crear un mundo compartido en que cada parte vez a la otra como copartícipe en la invención de un futuro común. Las conversaciones pueden crear esto. También pueden destruir la posibilidad de lograrlo. Cuando producen una cultura sana, juzgamos nuestras relaciones como “cálidas” y observamos nuestras casas como “hogares”. Se convierten en mejores refugios, mejores edificios en los que morar. Estas nuevas estructuras han sido producidas por el lenguaje, sin conversaciones.
   No es frecuente darnos cuenta de que nuestras conversaciones producen culturas positivas y negativas. Encontramos a algunas personas a quienes les va bien y a otras mal en sus relaciones. Algunos de nosotros parecemos competentes para construirlas y otros parecen no saber hacerlo. Todo esto sucede como si fuese decidido por la existencia de talentos personales ocultos. Postulamos que, mediante las distinciones que hemos presentado, podemos observar el fenómeno de la construcción del mundo compartido a través de las conversaciones. Este nuevo observador nos puede permitir diseñar nuestras conversaciones en forma tal de hacernos responsables por el tipo de relaciones que estamos generando.

Rafael Echeverría. 
“Ontología del lenguaje”. 
Editorial Granica.  

lunes, enero 30, 2012

Si no fuera porque sabes, sino fuera porque se...



Si no fuera porque sé que el tiempo
es irrecuperable y la distancia insalvable,
esperaría con ansias que los deseos
que antes compartimos pudieran ser...
Porque sabes que el Amor ha sido
desde siempre, a pesar de lo perdido,
de golpes de viento que sobre el mar
transportaban mis besos hasta tu boca.

Pero el espacio no cedía y, asunto de tiempo,
el vacío habría de llenarse...
Colapsaron los castillos que con tanto amor
se construyeron, aún llenos de esperas.
Besos hechos pedazos, remanentes
en su momento, razón de mi vivir...

Por siempre la razón de mi locura. 
Todavía tengo en la piel la marca;
golpes que recibí por los destrozos,
como estigma, reafirmando la cobardía
que usurpó el lugar en mi cuerpo
que siempre, mal que me pese, será tuyo.
El escondrijo de mi corazón.
¡Lo que hay bueno en mí que te pertenece!



Si no fuera porque sabes...
Y si no fuera porque sabes que sé...


©Rufina




Entre tierra y muerte



Derramarse sería lo propio
cuando no aparecen alternativas
y el torrente, resbalando se libera,
aún el rojo no armonice con los ojos
ni estén las venas expuestas.

Cuando la sangre salpica
y pega contra paredes de cal,
se desliza hacia abajo
llegando a los bordes del suelo...
¡A donde la tierra las bebe!

Ante los ojos, miles de ojos
esperan entender el proceso,
pero ganan los miedos y más allá
de la curiosidad se confunden,
se olvidan y se pierden.

Y dejan de ser lo propio
todas las alternativas, el rojo...
Entonces invade el miedo
y se pierde el torrente de sangre
de las venas abiertas a los ojos.

Cada uno se siente en el pecho
como daga urgando, sal en la herida,
y en los ojos, imagen perenne
de sangre que salpica, rueda y llega...
¡A donde la tierra las bebe!

©Rufina




miércoles, enero 25, 2012

Nota Póstuma a Sylvia Amparo


Amiga hermosa, que caminaste niñez, adolescencia y joven madurez a mi lado, te recuerdo siempre con amor hoy que no estás en este mundo de envidia y malos quereres.  Hoy que es mayor el dolor de la ausencia que el de la distancia.

Aún te veo con tus trenzas largas de cabello rebelde y duro, con tus muñecas y tus gatos, con tu voz melodiosa y tu dulce mirada.  Cantando aquella canción de cuna que aprendimos juntas...  Con tu toga blanca, tu ramo de azahares, tu velo de novia y tu gran corazón... ¡Y aquella hermosa inocencia de niñez prolongada!

No olvidaré jamás aquél gran dolor, cuando lo más caro a tu vida partió a destiempo.  Pienso en tu adorada Madre y no puedo contener las lágrimas. ¡Era tan mío todo lo tuyo!  
Entonces no estabas lista para lo que todos esperaban.  Te refugiaste en Dios y yo me refugié en tí, porque dentro de tu imensa tristeza estaba constituída tu fuerza y tu valor.  
Siempre estuvimos cerca una de la otra, aunque la distancia nos apartara.  Nos vimos convertirnos en mujeres, cada una con vida propia en un solo corazón.  

Vieja amiga, la última vez que nos vimos sé que tenías mucho que decirme... No pudimos hablar, pero a pesar de que mis palabras ya no te den consuelo, y mi solidaridad no te alcance... Siempre estoy de tu lado: aquí estoy, ¡escuchándote!


©Irely-Rufina



jueves, enero 19, 2012

Será


El día anuncia la tormenta, 
muerde el frio los huesos, 
la humedad se adhiere a la piel, 
irreverente, el miedo
hace mella en las ruinas. 

Despertando torpes recuerdos
se agolpan las vivencias,
quereres sin ataduras... 
No existen formalidades 
ni timidez estudiada. 

Ahora que quiero odiarte, 
la mordida del frio sigue 
a pesar de que lágrimas 
de vergonzosa impericia 
cubrieron las verguenzas. 

Irreverente cuelga 
un tendedero de recuerdos 
meciéndose burlón 
ante una piel de vivencias, 
donde la humedad se torna rio.

Caudal indómito donde los huesos
reencuentran recuerdos, 
danzando sobre sus exequias, 
abrazados al desconsuelo  
mientras no salga el sol.

No habrá reconciliaciones
y la vena desbordada
que pariera frescuras,
será abierta, generosa,
mal que el amor nos pese.

Será que la lluvia se acerca
cargada de excesos alguna vez
olvidados por impericia,
vergüenzas, sin existir
formalidades.

Será que regresa la lluvia...


©Rufina



Como antes

Como antes, sonríe de mañana al recordarme.
En un pliegue del lino de tu almohada
busca y aspira del perfume que una vez
mi tesoro abismal bien te ofrendara.
Luego adórname los pechos con los besos
que prendiste de mis labios con el miedo
de no poder después recuperarlos. 

Como antes, suéñame releyendo el parnaso
que nació de la urgencia de tus manos 
cuando moldeaban las musas en mi cuello 
listas a abrir camino hasta el refugio
donde el néctar libado se hace mieles
denso, ambarino dulce y nutritivo
que supliría tu afán de saciedad. 

Como antes, cántame las hermosas coplas
que inventadas al aire no permitan a nadie
reclamar pasionales caricias -solo mías-
y cuélgame al extremo de tus alas
para volar al ido, capturado Universo
a extremos de un océano que, rabioso,
no permitió jamás ser persuadido.


©Rufina





sábado, enero 07, 2012

Cuando un espejismo no quiere irse

Este vagar entre cosas que fueron,
o quizás no...
Ha dejado en mi boca el mal amargo
de una palabra sin decir,
un conato de aroma escapado,
una caricia al aire...
El mal amargo de un beso
perdido entre tratos diligentes,
diplomacias estudiadas,
en medio de una complicidad oculta.

O quizás no...
Quizás las ideas se mecen,
el viento frío les pega en el rostro.
Quizás no tengan ni rostro.
Como aquél fogozo amante prohibido,
todas las cosas siguieron de largo...
Decir la palabra sirve de nada,
el aroma y la caricia
ya son irecuperables,
quedó el amargo sabor de un beso.

Insuficiente es la complicidad
cuando las cosas que fueron
quedaron al aire...
vagando en la ensoñación,
en el mal sabor del beso inventado,
el imposible encuentro
con cosas que pudieron ser.
Reflejo de transparencias
inalcansables caricias...
O quizás no.

©Rufina


viernes, enero 06, 2012

Sucesos


Se contaban por miles los gritos
y resultó que de todo lugar,
escondida, distante o de frente,
una fuerza del centro empujaba 
sin tregua privándoles de aire,
obligando a moverse al borde,
-do no había valle o abismo-
a seres que abrazando la vida
requirieran de aliento divino.
Ignorantes de nuevos caminos
y confiando en la locura de otros
nunca vieron su propia demencia
confinando con ella su savia.


Explotaban de dolor los gritos
que drenando su poca energía
obligaban a evitar esfuerzos
para llegar al divino aliento,
única forma de permanecer.
De quedar morirían, de partir
asumían alerta conciencia, 
pero así, medio dormida el alma...
Se contaban por miles los cuerpos
que ignorando el abrazo de vida,
confinando el aliento y los gritos,
fueron punto de crueles destrozos
apañados por injustas reglas.


Ataviados con razgados paños,
lejanos a la demencia de otros
que podrían obtener provecho
de vivir en eterna locura.
Una enfermiza y cruel parsimonia 
tomó espacio de frente y cerca 
la fuerza cedió ante gritos,
el dolor se tornó alegría
que llegaba -por fin- a los huesos, 
 las esperas, al aire, al camino.
Permeando hasta el fondo el recato,
fueron menos los gritos, los muertos...
Donde no hubo valle o abismo.


Y partieron quienes de la guerra,
con más de una batalla perdida,
recogieron pedazos de sueños
que dejaran detrás, escondidos
bajo capas de destrozos crueles,
muriendo al partir con deseos de estar
o quedarse a tomar el aliento
alejados del borde dañino,
ocultos a la demencia de otros
y mirando de frente a la fuerza,
luciendo vestidos, los mejores,
resistiendo invasoras locuras...
¡Requiriendo un abrazo de vida!


©Rufina











jueves, diciembre 29, 2011

Presencia


Allí estaba
frente a razones ajenas
 enconadas despedidas
y regresos mentidos.
Un reto.

Toda intensión no era presente
aún necesaria
era imposible entender
si a algo se aferraba
ganaba o perdía.
Ajenas, las razones
robaban espacios lejanos
despedían al miedo.
Olvido.

Toda canción fue necesaria
mas no presente.
Imposible la defensa
de los espacios
la verdad que no fue.
Allí estaba.

Un reto
por miedo perdido.
Enconados intentos robados
a razones mentidas
expuestos espacios ajenos
nunca tuvieron canciones
despedidas, regresos
intensiones presentes
defensa, verdad.
Olvido.

©Rufina


 

miércoles, diciembre 28, 2011

Facta potentiora sunt verbis



Nada cambia solo con desearlo,
ni el Verbo tenaz, el vanguardista,
puede decir las cosas de forma diferente.
De la misma forma el sol ha de ocultarse
hasta que el momento sea el propicio.
En la voz, la palabra no truena
hasta que sacude la odiosa rabia.
Tormentosas, las nubes anuncian
el evento que nadie cree, hasta 
que se anegan todos los espacios
y la tierra cede al peso de su poderío.
Solo con desearlo es imposible.
Incluso cuando se busca, se trabaja...
Hay cosas que nos recuerdan siempre
que aún teniendo el poder en la palabra,
nuestras miserias superan por mucho
las más enfermizas ambiciones.
Titánica empresa la de convencernos
de que la imagen en el espejo
no es la nuestra y que nuestros demonios
nos ponen a prueba provocando reyertas
donde nuestro control es nulo.
Ni el poder del Verbo supera al hecho,
ni el peso de las miserias aplasta razones,
ni el hombre está listo para asumirlas.
No tenemos la fuerza, ni la tendremos
para darle cara a lo imposible
aún asumiendo algún acierto.
Cuando comenzamos a olvidar el antes,
es cuando el cambio es preciso,
la ambición debe tomar un norte
que nos dirija a re evaluar la razón
de la rabia y el porqué el trueno de voz
es insuficiente para que acontezca.
Entonces es cuando la lucha asumida 
se intensifica y el sol alumbra.
Entonces... Cuando el Verbo da permiso.

Los hechos son más fuertes que las palabras.


©Rufina





domingo, diciembre 25, 2011

Diciendo

Parece mentira que a estas alturas de la existencia del hombre, y habiendo lidiado con miles de conflictos durante el desarrollo de la humanidad, aún nos queden asuntos que deberían haberse solucionado desde que surgieron.  Pero claro, lo que es egoísmo acaparador para unos, es simplemente el 'modus vivendi' de otros, habiendo tanta gente en el planeta y tan diversa, no debe extrañarnos que en algún punto del camino nos hayamos perdido unos a otros.  
No es fácil el bombardeo que recibimos constantemente desde que hay intereses dispares, políticas elitistas y abusos sistematizados.  Desde que el mundo es mundo ha sido así, y aunque siempre hay quien mire y vea, escuche y hable, quien controla los poderes (político, económico y social) siempre ha tenido las de ganar.
Hasta hace poco todos conocíamos esta realidad sin retarla, pero ha surgido un movimiento como todo movimiento surge: por la necesidad de decir BASTA. Por la necesidad de recuperar espacio.  Por la necesidad de reclamar lo justo.

Con más de mil millones de hambrientos en el mundo, los esfuerzos de las grandes potencias quedándose en promesas, el analfabetismo rampante y el crecimiento de las crisis económica, no es secreto ni asombro hasta en el país más rico hay niños muriendo de desnutrición. Uno de cada siete hogares en el mundo no tienen medios para comer más de una vez al día, y mucho menos cuatro de siete días en una semana.  Aunque la productividad continúa en aumento, la bonanza no llega a las mesas de los trabajadores, dada la ambición desmedida de unos pocos que se siguen enriqueciendo a costa del menos favorecido. 
Anualmente mueren un promedio de cinco millones de niños en el mundo por hambre y por enfermedades prevenibles, (como la neumonía o la diarrea). En los Estados Unidos los números son menos drásticos, pero el solo hecho de que haya casos es absolutamente vergonzoso, pues mientras grandes intereses toman ventaja de enfermedades inventadas y las convierten en "pandemia" creando pánico global, producir medicamentos supuestamente infalibles y encima hacer su uso prácticamente obligatorio para el ciudadano común, el calentamiento global produce eventos (aparentemente naturales) que arrasan con cosechas, secan arroyos y fuentes de agua potable, por mencionar algunos.  Además, los 'accidentes industriales' que han contaminado el Golfo de México, el uso sistemático e irresponsable de uranio empobrecido en la Colonia (territorios ocupados) por la Marina de Guerra de los Estados Unidos, que ha hecho que la incidencia de cáncer sea mayor en la Isla de Vieques que en la Isla de Puerto Rico, ha contaminado todo el terreno cultivable hasta el punto de que allí nadie puede consumir lo que la tierra puede producir, ni beber sus aguas, excepto claro, en las áreas resguardadas para las bases de La Marina de Guerra Estadounidense, a donde los viequenses no tienen acceso.

¿De qué se jactan los grandes líderes de esta Nación?
¿Será que el auto nombrado derecho de intervenir en la política de otras naciones, invadir territorios en aras de la 'democracia' que tanto quieren imponer como único modelo para el progreso y el crecimiento, y la prepotencia que siempre les ha inflado el ego podrán más que los valores y el empuje del ejemplo de hombres íntegros y valiosos?    
No nos hagamos los tontos porque al parecer, han olvidado algo.
Olvidaron la lucha que sus antepasados libraron para convertirse en una Nación libre y soberana, derecho que niegan a sus territorios.  Olvidaron los principios morales y religiosos que guiaron a los fundadores, olvidaron la institución de la paz y el común bienestar como la base de una sociedad próspera. Han olvidado sus orígenes.
¡Olvidaron que no son dioses!


Irely Martínez Montes
25 de diciembre del 2011


viernes, diciembre 16, 2011

A un punto perdido

Un momento vacío
donde el fondo de nada
parece que se hunde
y el empeño es más vano
cuando abraza la espera.

La quietud que requiere
entender el espacio
es casi dolorosa
y en medio del silencio
respirar hace ruido.

No se ve nada dentro,
es como estar afuera.
No hay frío ni calor,
no se ve, no se siente...
¡No parece esto vida!

Intentar escucharnos
mas allá del silencio
es seguro fracaso,
como alcanzar los bordes
del cielo tras las nubes.

El negar las verdades
mantiene a quienes quedan
con la clásica idea
de tener bien seguro
su pasaje a la muerte.

Porque son las partidas
dolor indescriptible
que en la piel no se siente,
proceso obligatorio
libertador de karmas.

El abrazar la espera
en el fondo de nada
y a mitad del silencio,
es quietud dolorosa
en un punto del viaje.

Inevitablemente
negarle o aceptarle
es inútil empresa,
perder tiempo valioso
que no cambiará nada.

El final conocido
llegará inevitable
casi como sorpresa,
más vacío y más hondo
que como lo dejamos.

Con todo su silencio
la espera dolorosa
inútil, obligada,
en el centro del viaje
abrazará la muerte.

©Rufina

jueves, diciembre 15, 2011

Escribir

En la forma de expresar no cuentan
las reglas que impongan palabras.
El escrito es la expresión libre,
espontánea que inventa su ritmo, 
que al orden silábico evade, 
no a la urgencia de exponer el alma.

La rima es dos cuerpos amando
donde nunca cabría un tercero.
Música que invade metiéndose al pecho.

Sí es cierto que el desahogo es bueno,
igual contenerse es saludable.
En el espacio que invita a exponerse,
vigilar que la frescura no muera,
que el diario vivir no le ahogue,
que la verdad se muestre efusiva

y el ingenio de una mente abierta
quede prendado del alma que busca
al azar en el Arte su rastro,
la razón de innegable presencia,
reconozca en el trazo su emblema 
y que marque su huella al volar.

©Rufina

miércoles, diciembre 14, 2011

Composición



Si no fuera porque estamos tan lejos 
te diría de las horas que en silencio dedico a pensarte,
intentar darle alcance a tu rostro...
A pintar con rojo tu silueta 
para que en el proceso no te pierdas,
adivinando la precisa forma
de osamenta, músculos y latidos,
para que el instinto siempre coloque cada pieza en su lugar, 
cada elemento, cada sorpresa,
amando toda individual fase creativa, internalizando,
perfeccionando los trazos y armando
cada elemento nuevo descubierto.
Si no fuera porque estamos tan lejos,
le daría aquél toque maestro a eso que comencé contigo.

©Rufina


martes, diciembre 13, 2011

Recuerdos 1

Haberte encontrado entre espacios aire
donde el tiempo apenas se sentía,
las prisas se hacían necesarias,
fue mucho más que un acontecer valioso.
Llegaron a ser tantos los momentos
cuando el miedo-dolor se pegaba al pecho,
que por fuerza el ciclo de vida tendría 
que solidarizarse y ser compasivo.
Entonces fue el esperado milagro:
compartidas carencias, almas ciegas
frente a la luz de posibles mañanas.
Fue tanta la hermosura atesorada
que no advertimos la continuidad,
natural movimiento de vida.
Pasaron las esperas casi sueño,
las puertas se abrían a ambos, pero yo...
Me quedé con el miedo en las manos,
la dulzura de inventados besos,
aquél abrazo tibio que arrullaba
con la hermosa esperanza del encuentro.
Quedé como cuando la luna sonreía,
tus manos se posaban en mi cuerpo,
mis lágrimas bebías con paciencia...
Como cuando estuvimos en tu espacio
y cabalgando el amor fuimos eternos.
He sido desde entonces hoja al viento
que no logra entender su travesía,
pero que le agradece al Universo
aquél espacio-aire que hoy posee
a pesar del dolor y la distancia,
como cuando compartíamos sueños,
lágrimas, carencias, besos, todo,
y nuestros latidos eran uno...
¡Como cuando tu sexo era mi sexo!

©Rufina